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    Evangelio del Día Viernes 7 de Febrero - Lectura y Salmo de hoy


     Evangelio del Día Viernes 7 de Febrero

     Lectura y Salmo de hoy

    Lectura del Día

    Lectura del Libro del Eclesiastico
    Sir 47, 2-13


    Como se aparta la grasa para los sacrificios,
    así fue escogido David entre los hijos de Israel.
    Él jugaba con leones, como si fueran cabritos
    y con osos, como si fueran corderos.
    Joven aún, mató al gigante
    y lavó la deshonra de su pueblo:
    hizo girar su honda
    y de una pedrada derribó la soberbia de Goliat.
    Porque invocó al Dios altísimo,
    él le dio fuerza a su brazo
    para aniquilar a aquel poderoso guerrero
    y restaurar el honor de su pueblo.
    Por eso celebraban con canciones
    su victoria sobre diez mil enemigos,
    y lo bendecían en nombre del Señor.
    Ya cuando era rey,
    peleó con todos sus enemigos y los derrotó.
    Aniquiló a los filisteos
    y quebrantó su poder para siempre.
    Por todos sus éxitos daba gracias al Dios altísimo
    y lo glorificaba.
    Amaba con toda el alma a su creador
    y le entonaba canciones de alabanza.
    Instituyó salmistas para el servicio del altar,
    que con sus voces hicieron armoniosos los cantos.
    Celebró con esplendor las fiestas
    y organizó el ciclo de las solemnidades.
    El santuario resonaba desde el alba
    con alabanzas al nombre del Señor.
    El Señor le perdonó sus pecados
    y consolidó su poder para siempre.
    Le prometió una dinastía perpetua
    y le dio un trono glorioso en Israel.
    Por sus méritos le sucedió
    un hijo sabio, que vivió en paz:
    Salomón fue rey en tiempos tranquilos,
    porque Dios pacificó sus fronteras;
    le construyó un templo al Señor
    y le dedicó un santuario eterno.


    Salmo

    Sal 17, 31. 47 y 50. 51
     R/. Bendito sea mi Dios y Salvador

    Perfecto es el camino de Dios,
    acendrada es la promesa del Señor;
    él es escudo para los que a él se acogen. R/.

    Viva el Señor, bendita sea mi Roca,
    sea ensalzado mi Dios y Salvador.
    Te daré gracias entre las naciones, Señor,
    y tañeré en honor de tu nombre. R/.


    Tú diste gran victoria a tu rey,
    tuviste misericordia de tu ungido,
    de David y su linaje por siempre. R/.



    Evangelio del Día


    Evangelio según san Marcos
    Mc 6, 14-29


    En aquel tiempo, como la fama de Jesús se había extendido tanto, llegó a oídos del rey Herodes el rumor de que Juan el Bautista había resucitado y sus poderes actuaban en Jesús. Otros decían que era Elías; y otros, que era un profeta, comparable a los antiguos. Pero Herodes insistía: “Es Juan, a quien yo le corté la cabeza, y que ha resucitado”.
    Herodes había mandado apresar a Juan y lo había metido y encadenado en la cárcel. Herodes se había casado con Herodías, esposa de su hermano Filipo, y Juan le decía: “No te está permitido tener por mujer a la esposa de tu hermano”. Por eso Herodes lo mandó encarcelar.
    Herodías sentía por ello gran rencor contra Juan y quería quitarle la vida; pero no sabía cómo, porque Herodes miraba con respeto a Juan, pues sabía que era un hombre recto y santo, y lo tenía custodiado. Cuando lo oía hablar, quedaba desconcertado, pero le gustaba escucharlo.
    La ocasión llegó cuando Herodes dio un banquete a su corte, a sus oficiales y a la gente principal de Galilea, con motivo de su cumpleaños. La hija de Herodías bailó durante la fiesta y su baile les gustó mucho a Herodes y a sus invitados. El rey le dijo entonces a la joven: “Pídeme lo que quieras y yo te lo daré”. Y le juró varias veces: “Te daré lo que me pidas, aunque sea la mitad de mi reino”.
    Ella fue a preguntarle a su madre: “¿Qué le pido?” Su madre le contestó: “La cabeza de Juan el Bautista”. Volvió ella inmediatamente junto al rey y le dijo: “Quiero que me des ahora mismo, en una charola, la cabeza de Juan el Bautista”.
    El rey se puso muy triste, pero debido a su juramento y a los convidados, no quiso desairar a la joven, y enseguida mandó a un verdugo que trajera la cabeza de Juan. El verdugo fue, lo decapitó en la cárcel, trajo la cabeza en una charola, se la entregó a la joven y ella se la entregó a su madre.
    Al enterarse de esto, los discípulos de Juan fueron a recoger el cadáver y lo sepultaron.


      Era un hombre recto y santo

    Reflexión Padre Luis Zazano.


     Reflexión Fray Nelson Medina.

    Dios llama a las distintas vocaciones desde los hogares católicos por lo que es importante el testimonio, consejo y apoyo de los padres; la oración en familia y abrirse al servicio.


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