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    Evangelio del Día Lunes 27 de Abril 2020 - San Juan 6, 22-29


     Evangelio del Día Lunes 27 de Abril

    Lectura del Día

    Hch 6, 8-15
    En aquellos días, Esteban, lleno de gracia y de poder, realizaba grandes prodigios y signos entre la gente.
    Algunos judíos de la sinagoga llamada “de los Libertos”, procedentes de Cirene, Alejandría, Cilicia y Asia, se pusieron a discutir con Esteban; pero no podían refutar la sabiduría y al Espíritu con que hablaba.
    Entonces sobornaron a algunos hombres para que dijeran: “Nosotros hemos oído a este hombre blasfemar contra Moisés y contra Dios”.
    Alborotaron al pueblo, a los ancianos y a los escribas; cayeron sobre Esteban, se apoderaron de él por sorpresa y lo llevaron ante el sanedrín. Allí presentaron testigos falsos, que dijeron: “Este hombre no deja de hablar contra el lugar santo del templo y contra la ley. Lo hemos oído decir que ese Jesús de Nazaret va a destruir el lugar santo y a cambiar las tradiciones que recibimos de Moisés”.
    Los miembros del sanedrín miraron a Esteban y su rostro les pareció tan imponente como el de un ángel.

    Salmo

    Sal 118, 23-24. 26-27. 29-30 
    R/. Dichoso el que camina en la ley del Señor

    Aunque los nobles se sienten a murmurar de mí,
    tu siervo medita tus decretos;
    tus preceptos son mi delicia,
    tus enseñanzas son mis consejeros. R/.


    Te expliqué mi camino, y me escuchaste:
    enséñame tus mandamientos;
    instrúyeme en el camino de tus mandatos,
    y meditaré tus maravillas. R/.


    Apártame del camino falso,
    y dame la gracia de tu ley;
    escogí el camino verdadero,
    deseé tus mandamientos. R/.



    Evangelio del Día


    San Juan 6, 22-29
    Después de la multiplicación de los panes, cuando Jesús dio de comer a cinco mil hombres, sus discípulos lo vieron caminando sobre el lago. Al día siguiente, la multitud, que estaba en la otra orilla del lago, se dio cuenta de que allí no había más que una sola barca y de que Jesús no se había embarcado con sus discípulos, sino que éstos habían partido solos. En eso llegaron otras barcas desde Tiberíades al lugar donde la multitud había comido el pan. Cuando la gente vio que ni Jesús ni sus discípulos estaban allí, se embarcaron y fueron a Cafarnaúm para buscar a Jesús.
    Al encontrarlo en la otra orilla del lago, le preguntaron: “Maestro, ¿cuándo llegaste acá?” Jesús les contestó: “Yo les aseguro que ustedes no me andan buscando por haber visto signos, sino por haber comido de aquellos panes hasta saciarse. No trabajen por ese alimento que se acaba, sino por el alimento que dura para la vida eterna y que les dará el Hijo del hombre; porque a éste, el Padre Dios lo ha marcado con su sello”.
    Ellos le dijeron: “¿Qué necesitamos para llevar a cabo las obras de Dios?” Respondió Jesús: “La obra de Dios consiste en que crean en aquel a quien él ha enviado”.

     No trabajen por ese alimento que se acaba, sino por el alimento que dura para la vida eterna.

    Reflexión Padre Luis Zazano.


    Reflexión Fray Nelson Medina.

    Cristo nos dice que trabajemos por un sueldo que no muera, que busquemos una ganancia que no termine.



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