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    Evangelio del Día Lunes 20 de Abril - San Juan 3, 1-8

      Evangelio del Día Lunes 20 de Abril

    Lectura del Día

    Hch 4, 23-31
    En aquellos días, tan pronto como Pedro y Juan quedaron en libertad, volvieron a donde estaban sus compañeros y les contaron lo que les habían dicho los sumos sacerdotes y los ancianos. Al oír esto, todos juntos clamaron a Dios, diciendo:
    “Señor, tú has creado el cielo y la tierra, el mar y todo cuanto contiene; por medio del Espíritu Santo y por boca de tu siervo David, nuestro padre, dijiste: ¿Por qué se amotinan las naciones y los pueblos hacen planes torpes? Se sublevaron los reyes de la tierra y los príncipes se aliaron contra el Señor y contra su Mesías.
    Esto fue lo que sucedió, cuando en esta ciudad se aliaron Herodes y Poncio Pilato con los paganos y el pueblo de Israel, contra tu santo siervo Jesús, tu ungido, para que así se cumpliera lo que tu poder y tu providencia habían determinado que sucediera.
    Y ahora, Señor, mira sus amenazas y concede a tus siervos anunciar tu palabra con toda valentía. Extiende tu mano para realizar curaciones, señales y prodigios en el nombre de tu santo siervo, Jesús’’.
    Al terminar la oración tembló el lugar donde estaban reunidos, los llenó a todos el Espíritu Santo y comenzaron a anunciar la palabra de Dios con valentía.

    Salmo

    Sal 2, 1-3. 4-6. 7-9 
    R/. Dichosos los que se refugian en ti, Señor

    ¿Por qué se amotinan las naciones
    y los pueblos planean un fracaso?
    Se alían los reyes de la tierra,
    los príncipes conspiran
    contra el Señor y contra su Mesías:
    «Rompamos sus coyundas,
    sacudamos su yugo». R/.


    El que habita en el cielo sonríe,
    el Señor se burla de ellos.
    Luego les habla con ira,
    los espanta con su cólera:
    «Yo mismo he establecido a mi Rey
    en Sion, mi monte santo». R/.


    Voy a proclamar el decreto del Señor;
    él me ha dicho: «Tú eres mi hijo:
    yo te he engendrado hoy.
    Pídemolo:
    te daré en herencia las naciones;
    en posesión, los confines de la tierra:
    los gobernarás con cetro de hierro,
    los quebrarás con jarro de loza». R/.



    Evangelio del Día


    San Juan 3, 1-8
    Había un fariseo llamado Nicodemo, hombre principal entre los judíos, que fue de noche a ver a Jesús y le dijo: “Maestro, sabemos que has venido de parte de Dios, como maestro; porque nadie puede hacer los signos que tú haces, si Dios no está con él”.
    Jesús le contestó: “Yo te aseguro que quien no renace de lo alto, no puede ver el Reino de Dios”. Nicodemo le preguntó: “¿Cómo puede nacer un hombre siendo ya viejo? ¿Acaso puede, por segunda vez, entrar en el vientre de su madre y volver a nacer?”
    Le respondió Jesús: “Yo te aseguro que el que no nace del agua y del Espíritu, no puede entrar en el Reino de Dios. Lo que nace de la carne, es carne; lo que nace del Espíritu, es espíritu. No te extrañes de que te haya dicho: ‘Tienen que renacer de lo alto’. El viento sopla donde quiere y oyes su ruido, pero no sabes de dónde viene ni a dónde va. Así pasa con quien ha nacido del Espíritu”.

      El que no nace del agua y del Espíritu, no puede entrar en el Reino de Dios

    Reflexión Padre Luis Zazano.


    Reflexión Fray Nelson Medina.

    La Iglesia en medio de la crisis debe unirse en un solo corazón, en oración, en recuerdo de la Palabra, en suplicar como niños y luego vendrá la confirmación de parte de Dios.



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