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    Evangelio del Día Martes 14 de Abril - San Juan 20, 11-18



      Evangelio del Día Martes 14 de Abril

    Lectura del Día

    Hch 2, 36-41
    El día de Pentecostés, dijo Pedro a los judíos: “Sepa todo Israel, con absoluta certeza, que Dios ha constituido Señor y Mesías al mismo Jesús, a quien ustedes han crucificado”.
    Estas palabras les llegaron al corazón y preguntaron a Pedro y a los demás apóstoles: “¿Qué tenemos que hacer, hermanos?” Pedro les contestó: “Arrepiéntanse y bautícense en el nombre de Jesucristo para el perdón de sus pecados y recibirán el Espíritu Santo. Porque las promesas de Dios valen para ustedes y para sus hijos y también para todos los paganos que el Señor, Dios nuestro, quiera llamar, aunque estén lejos”.
    Con éstas y otras muchas razones los instaba y exhortaba, diciéndoles: “Pónganse a salvo de este mundo corrompido”. Los que aceptaron sus palabras se bautizaron, y aquel día se les agregaron unas tres mil personas.

    Salmo

    Sal 32, 4-5. 18-19. 20 y 22 
    R/. La misericordia del Señor llena la tierra
    La palabra del Señor es sincera,
    y todas sus acciones son leales;
    él ama la justicia y el derecho,
    y su misericordia llena la tierra. R/.


    Los ojos del Señor están puestos en quien lo teme,
    en los que esteran su misericordia,
    para librar sus vidas de la muerte
    y reanimarlos en tiempo de hambre. R/.


    Nosotros aguardamos al Señor:
    él es nuestro auxilio y escudo.
    Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros,
    como lo esperamos de ti. R/.



    Evangelio del Día


    San Juan 20, 11-18
    El día de la resurrección, María se había quedado llorando junto al sepulcro de Jesús. Sin dejar de llorar, se asomó al sepulcro y vio dos ángeles vestidos de blanco, sentados en el lugar donde había estado el cuerpo de Jesús, uno en la cabecera y el otro junto a los pies. Los ángeles le preguntaron: “¿Por qué estás llorando, mujer?” Ella les contestó: “Porque se han llevado a mi Señor y no sé dónde lo habrán puesto”.
    Dicho esto, miró hacia atrás y vio a Jesús de pie, pero no sabía que era Jesús. Entonces él le dijo: “Mujer, ¿por qué estás llorando? ¿A quién buscas?” Ella, creyendo que era el jardinero, le respondió: “Señor, si tú te lo llevaste, dime dónde lo has puesto”. Jesús le dijo: “¡María!” Ella se volvió y exclamó: “¡Rabuní!”, que en hebreo significa ‘maestro’. Jesús le dijo: “Déjame ya, porque todavía no he subido al Padre. Ve a decir a mis hermanos: ‘Subo a mi Padre y su Padre, a mi Dios y su Dios’ ”.
    María Magdalena se fue a ver a los discípulos para decirles que había visto al Señor y para darles su mensaje.

      Fue a ver a los discípulos para decirles que había visto al Señor y para darles su mensaje.
    Reflexión Padre Luis Zazano.

     Reflexión Fray Nelson Medina.

    Cristo desde tu bautismo pronuncia tu nombre, te llama a una vida nueva a imagen de su vida.


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