• Lo Ultimo

    Evangelio del Día Martes 28 de Abril 2020 - San Juan 6, 30-35



      Evangelio del Día Martes 28 de Abril 

    Lectura del Día

    Hch 7, 51–8, 1
    En aquellos días, habló Esteban ante el sanedrín, diciendo: “Hombres de cabeza dura, cerrados de corazón y de oídos. Ustedes resisten siempre al Espíritu Santo; ustedes son iguales a sus padres. ¿A qué profeta no persiguieron sus padres? Ellos mataron a los que anunciaban la venida del Justo, al que ahora ustedes han traicionado y dado muerte. Recibieron la ley por medio de los ángeles y no la han observado”.
    Al oír estas cosas, los miembros del sanedrín se enfurecieron y rechinaban los dientes de rabia contra él. Pero Esteban, lleno del Espíritu Santo, miró al cielo, vio la gloria de Dios y a Jesús, que estaba de pie a la derecha de Dios, y dijo: “Estoy viendo los cielos abiertos y al Hijo del hombre de pie a la derecha de Dios”.
    Entonces los miembros del sanedrín gritaron con fuerza, se taparon los oídos y todos a una se precipitaron sobre él. Lo sacaron fuera de la ciudad y empezaron a apedrearlo. Los falsos testigos depositaron sus mantos a los pies de un joven, llamado Saulo.
    Mientras lo apedreaban, Esteban repetía esta oración: “Señor Jesús, recibe mi espíritu”. Después se puso de rodillas y dijo con fuerte voz: “Señor, no les tomes en cuenta este pecado”. Diciendo esto, se durmió en el Señor. Y Saulo estuvo de acuerdo en que mataran a Esteban.

    Salmo

    Sal 30. 3cd-4. 6 y 7b y 8a. 17 y 21ab
     R/. A tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu

    Sé la roca de mi refugio,
    un baluarte donde me salve,
    tú que eres mi roca y mi baluarte;
    por tu nombre dirígeme y guíame. R/.


    A tus manos encomiendo mi espíritu:
    tú, el Dios leal, me librarás.
    Yo confío en el Señor.
    Tu misericordia sea mi gozo y mi alegría. R/.


    Haz brillar tu rostro sobre tu siervo,
    sálvame por tu misericordia.
    En el asilo de tu presencia los escondes
    de las conjuras humanas. R/.



    Evangelio del Día


    San Juan 6, 30-35
    En aquel tiempo, la gente le preguntó a Jesús: “¿Qué signo vas a realizar tú, para que lo veamos y podamos creerte? ¿Cuáles son tus obras? Nuestros padres comieron el maná en el desierto, como está escrito: Les dio a comer pan del cielo”.
    Jesús les respondió: “Yo les aseguro: No fue Moisés quien les dio pan del cielo; es mi Padre quien les da el verdadero pan del cielo. Porque el pan de Dios es aquel que baja del cielo y da la vida al mundo”.
    Entonces le dijeron: “Señor, danos siempre de ese pan”. Jesús les contestó: “Yo soy el pan de la vida. El que viene a mí no tendrá hambre, y el que cree en mí nunca tendrá sed”.


     Yo soy el pan de la vida

    Reflexión Padre Luis Zazano.

    Reflexión Fray Nelson Medina.

     No olvidemos que todo el bien que recibimos proviene del corazón de Dios y nosotros por amor y fidelidad a Él debemos ser quienes llevan este bien a los demás.



    No hay comentarios

    Con la tecnología de Blogger.