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    Evangelio del Día Martes 5 de Mayo 2020 - San Juan Jn 10, 22-30

      Evangelio del Día Martes 5 de Mayo

    Lectura del Día

    Lectura del Libro de los Hechos de los Apostoles
    Hch 11, 19-26

    En aquellos días, algunos de los que se habían dispersado, huyendo de la persecución desatada después de la muerte de Esteban, llegaron hasta Fenicia, Chipre y Antioquía; pero predicaban el Evangelio solamente a los judíos. Sin embargo, hubo entre ellos algunos chipriotas y cirenenses, que al llegar a Antioquía, comenzaron a dirigirse también a los griegos y a predicarles el Evangelio del Señor Jesús. Y como la mano del Señor estaba con ellos, muchos se convirtieron y abrazaron la fe.
    Cuando llegaron estas noticias a la comunidad cristiana de Jerusalén, Bernabé fue enviado a Antioquía. Llegó Bernabé, y viendo la acción de la gracia de Dios, se alegró mucho; y como era hombre bueno, lleno del Espíritu Santo y de fe, exhortó a todos a que, firmes en su propósito, permanecieran fieles al Señor. Así se ganó para el Señor una gran muchedumbre.
    Entonces Bernabé partió hacia Tarso, en busca de Saulo; y cuando lo encontró, lo llevó consigo a Antioquía. Ambos vivieron durante todo un año en esa comunidad y enseñaron a mucha gente. Allí, en Antioquía, fue donde por primera vez los discípulos recibieron el nombre de “cristianos”.

    Salmo

    Sal 86, 1-3, 4-5. 6-7 
    R/. Alabad al Señor, todas las naciones.

    Él la ha cimentado sobre el monte santo;
    y el Señor prefiere las puertas de Sión
    a todas las moradas de Jacob.
    ¡Qué pregón tan glorioso para ti,
    ciudad de Dios! R/.


    «Contaré a Egipto y a Babilonia
    entre mis fieles;
    filisteos, tirios y etíopes
    han nacido allí».
    Se dirá de Sión: «Uno por uno
    todos han nacido en ella;
    el Altísimo en persona la ha fundado». R/.


    El Señor escribirá en el registro de los pueblos:
    «Éste ha nacido allí».
    Y cantarán mientras danzan:
    «Todas mis fuentes están en ti». R/.



    Evangelio del Día


    Evangelio segun San Juan
    Jn 10, 22-30

    Por aquellos días, se celebraba en Jerusalén la fiesta de la dedicación del templo. Era invierno. Jesús se paseaba por el templo, bajo el pórtico de Salomón. Entonces lo rodearon los judíos y le preguntaron: “¿Hasta cuándo nos vas a tener en suspenso? Si tú eres el Mesías, dínoslo claramente”.
    Jesús les respondió: “Ya se lo he dicho y no me creen. Las obras que hago en nombre de mi Padre dan testimonio de mí, pero ustedes no creen, porque no son de mis ovejas. Mis ovejas escuchan mi voz; yo las conozco y ellas me siguen. Yo les doy la vida eterna y no perecerán jamás; nadie las arrebatará de mi mano. Me las ha dado mi Padre, y él es superior a todos, y nadie puede arrebatarlas de la mano del Padre. El Padre y yo somos uno”.

     El Padre y yo somos uno.

    Reflexión Padre Luis Zazano.


    Reflexión Fray Nelson Medina.

     Dios cuando habla está obrando en nosotros y cuando obra nos está hablando.



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