• Lo Ultimo

    Evangelio del Día Lunes 1 de Junio 2020 - San Juan 19, 25-34


     Evangelio del Día  Lunes 1 de Junio

    Lectura del Día

    Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles
    Hch 1, 12-14


    Después de la ascensión de Jesús a los cielos, los apóstoles regresaron a Jerusalén desde el monte de los Olivos, que dista de la ciudad lo que se permite caminar en sábado. Cuando llegaron a la ciudad, subieron al piso alto de la casa donde se alojaban, Pedro y Juan, Santiago y Andrés, Felipe y Tomás, Bartolomé y Mateo, Santiago (el hijo de Alfeo), Simón el Cananeo y Judas, el hijo de Santiago. Todos ellos perseveraban unánimes en la oración, junto con María, la madre de Jesús, con los parientes de Jesús y algunas mujeres.



    Salmo

    Sal 86, 1-2.3 y 5. 6-7 
    R/. ¡Qué pregón tan glorioso para ti, ciudad de Dios!

    Él la ha cimentado sobre el monte santo;
    y el Señor prefiere las puertas de Sión
    a todas las moradas de Jacob.
    ¡Qué pregón tan glorioso para ti,
    ciudad de Dios! R/.


    Se dirá de Sión: «Uno por uno,
    todos han nacido en ella;
    el Altísimo en persona la ha fundado». R/.


    El Señor escribirá en el registro de los pueblos:
    «Éste ha nacido allí». R/.


    Y cantarán mientras danzan:
    «Todas mis fuentes están en ti». R/.



    Evangelio del Día


    Lectura del santo Evangelio según San Juan 19, 25-34

    En aquel tiempo, junto a la cruz de Jesús estaban su madre,  la hermana de su madre, María la de Cleofás,  y María Magdalena. Al ver a su madre y junto a ella al discípulo que tanto quería,  Jesús dijo a su madre: “Mujer, ahí está tu hijo”. Luego dijo al discípulo: “Ahí está tu madre”. Y desde entonces el discípulo se la llevó a vivir con él. Después de esto, sabiendo Jesús que todo había llegado a su término,  para que se cumpliera la Escritura, dijo: “Tengo sed”. Había allí un jarro lleno de vinagre. Los soldados sujetaron una esponja empapada en vinagre a una caña de hisopo  y se la acercaron a la boca. Jesús probó el vinagre y dijo:  “Todo está cumplido”,  e inclinando la cabeza, entrego el espíritu.

    Entonces, los judíos, como era el día de la preparación de la Pascua,  para que los cuerpos de los ajusticiados no se quedaran en la cruz el sábado,  porque aquel sábado era un día muy solemne,  pidieron a Pilato que les quebraran las piernas  y los quitaran de la cruz. Fueron los soldados, le quebraron las piernas a uno  y luego al otro de los que habían sido crucificados con Jesús. Pero al llegar a él, viendo que ya había muerto,  no le quebraron las piernas,  sino que uno de los soldados le traspasó el costado con una lanza  e inmediatamente salió sangre y agua.


     Jesús dijo a su madre: “Mujer, ahí está tu hijo”. Luego dijo al discípulo: “Ahí está tu madre”

    Reflexión Padre Luis Zazano.


    Reflexión Fray Nelson Medina.

     Pidamos a Dios que nos habrá el entendimiento para ver que los tesoros que Él nos ha dado nos conducen a reconocernos hijos de Dios, a apartarnos de la corrupción para participar de la vida divina.




    No hay comentarios

    Con la tecnología de Blogger.