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    Evangelio del Dia Domingo 5 de Julio 2020 - San Mateo 11, 25-30

    Evangelio del Dia Domingo 5 de Julio 

    Primera lectura


    Zac 9, 9-10

    Esto dice el Señor:
    “Alégrate sobremanera, hija de Sión;
    da gritos de júbilo, hija de Jerusalén;
    mira a tu rey que viene a ti,
    justo y victorioso,
    humilde y montado en un burrito.

    Él hará desaparecer de la tierra de Efraín los carros de guerra,
    y de Jerusalén, los caballos de combate.
    Romperá el arco del guerrero
    y anunciará la paz a las naciones.
    Su poder se extenderá de mar a mar
    y desde el gran río hasta los últimos rincones de la tierra’’.


    Salmo

    Sal 144, 1-2. 8-9. 10-11. 13cd-14
     R/. Bendeciré tu nombre por siempre, Dios mío, mi rey.

    Te ensalzaré, Dios mío, mi rey;
    bendeciré tu nombre por siempre jamás.
    Día tras día, te bendeciré
    y alabaré tu nombre por siempre jamás. R/.

    El Señor es clemente y misericordioso,
    lento a la cólera y rico en piedad;
    el Señor es bueno con todos,
    es cariñoso con todas sus criaturas. R/.

    Que todas tus criaturas te den gracias, Señor,
    que te bendigan tus fieles.
    Que proclamen la gloria de tu reinado,
    que hablen de tus hazañas. R/.

    El Señor es fiel a sus palabras,
    bondadoso en todas sus acciones.
    El Señor sostiene a los que van a caer,
    endereza a los que ya se doblan. R/.


    Segunda lectura

    Rom 8, 9. 11-13

    Hermanos: Ustedes no viven conforme al desorden egoísta del hombre, sino conforme al Espíritu, puesto que el Espíritu de Dios habita verdaderamente en ustedes. Quien no tiene el Espíritu de Cristo, no es de Cristo. Si el Espíritu del Padre, que resucitó a Jesús de entre los muertos habita en ustedes, entonces el Padre, que resucitó a Jesús de entre los muertos, también les dará vida a sus cuerpos mortales, por obra de su Espíritu, que habita en ustedes.

    Por lo tanto, hermanos, no estamos sujetos al desorden egoísta del hombre, para hacer de ese desorden nuestra regla de conducta. Pues si ustedes viven de ese modo, ciertamente serán destruidos. Por el contrario, si con la ayuda del Espíritu destruyen sus malas acciones, entonces vivirán.



    EVANGELIO DEL DÍA

     San Mateo 11, 25-30

    En aquel tiempo, Jesús exclamó: “¡Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos, y las has revelado a la gente sencilla! Gracias, Padre, porque así te ha parecido bien.

    El Padre ha puesto todas las cosas en mis manos. Nadie conoce al Hijo sino el Padre; nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar.

    Vengan a mí, todos los que están fatigados y agobiados por la carga y yo les daré alivio. Tomen mi yugo sobre ustedes y aprendan de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontrarán descanso, porque mi yugo es suave y mi carga, ligera’’.

    Tomen mi yugo sobre ustedes y aprendan de mí, que soy manso y humilde de corazón



    PALABRAS DEL SANTO PADRE

    "Se enamoró de nuestra pequeñez y por eso nos eligió. Y elige los pequeños: no los grandes, los pequeños. Y se revela a los pequeños: 'Has ocultado estas cosas a los sabios y entendidos y se las has revelado a los pequeños'. Él se revela a los pequeños: si quieres entender algo del misterio de Jesús, abájate: hazte pequeño. Reconoce que no eres nada. Y no sólo elige y se revela a los pequeños, sino que atrae a los pequeños: 'Venid a mí, todos los que estáis cansados y oprimidos: os daré descanso'. Ustedes que son los pequeños - por el sufrimiento, por el cansancio... Él elige a los pequeños, se revela a los pequeños y llama a los pequeños. ¿Pero no llama a los grandes? Su corazón está abierto, pero los grandes no pueden oír su voz porque están llenos de sí mismos.  Para escuchar la voz del Señor, uno debe hacerse pequeño. (Santa Marta 23 de junio de 2017)

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