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    Evangelio del Dia Miercoles 4 de Noviembre - San Lucas 14, 25-33

    Evangelio del Dia Miercoles 4 de Noviembre

     LECTURA DEL DÍA

    De la Carta de Pablo a los Filipenses 2, 12-18

    Queridos hermanos míos: Así como siempre me han obedecido cuando he estado presente entre ustedes, con mayor razón obedézcanme ahora que estoy ausente. Sigan trabajando por su salvación con humildad y temor de Dios, pues él es quien les da energía interior para que puedan querer y actuar conforme a su voluntad.

    Háganlo todo sin quejas ni discusiones, para que sean ustedes hijos de Dios, irreprochables, sencillos y sin mancha, en medio de los hombres malos y perversos de este tiempo. Entre ellos brillarán como antorchas en el mundo, al presentarles las palabras de la vida. Así, el día de la venida de Cristo, yo me sentiré orgulloso al comprobar que mis esfuerzos y trabajos no han sido inútiles. Y aunque yo tuviera que derramar mi sangre para que ustedes siguieran ofreciendo a Dios la ofrenda sagrada de su vida de fe, me sentiría feliz y me regocijaría con todos ustedes. Y ustedes, por su parte, alégrense y regocíjense conmigo.


    Salmo

    Sal 26, 1. 4. 13-14
     R/. El Señor es mi luz y mi salvación

    V/. El Señor es mi luz y mi salvación,

    ¿a quién temeré?

    El Señor es la defensa de mi vida,

    ¿quién me hará temblar? R/.


    V/. Una cosa pido al Señor,

    eso buscaré:

    habitar en la casa del Señor

    por los días de mi vida;

    gozar de la dulzura del Señor,

    contemplando su templo. R/.


    V/. Espero gozar de la dicha del Señor

    en el país de la vida.

    Espera en el Señor, sé valiente,

    ten ánimo, espera en el Señor. R/.



    EVANGELIO DEL DÍA

    Evangelio según San Lucas 14, 25-33

    En aquel tiempo, caminaba con Jesús una gran muchedumbre y él, volviéndose a sus discípulos, les dijo:

    “Si alguno quiere seguirme y no me prefiere a su padre y a su madre, a su esposa y a sus hijos, a sus hermanos y a sus hermanas, más aún, a sí mismo, no puede ser mi discípulo. Y el que no carga su cruz y me sigue, no puede ser mi discípulo.

    Porque, ¿quién de ustedes, si quiere construir una torre, no se pone primero a calcular el costo, para ver si tiene con qué terminarla? No sea que, después de haber echado los cimientos, no pueda acabarla y todos los que se enteren comiencen a burlarse de él, diciendo: ‘Este hombre comenzó a construir y no pudo terminar’.

    ¿O qué rey que va a combatir a otro rey, no se pone primero a considerar si será capaz de salir con diez mil soldados al encuentro del que viene contra él con veinte mil? Porque si no, cuando el otro esté aún lejos, le enviará una embajada para proponerle las condiciones de paz.

    Así pues, cualquiera de ustedes que no renuncie a todos sus bienes, no puede ser mi discípulo”.


    Cualquiera de ustedes que no renuncie a todos sus bienes, no puede ser mi discípulo.



     

    Reflexión Fray Nelson Medina

    El Señor no te ha desechado, tu esperanza está abierta, en tus luchas no estás solo, Jesús está preparando un lugar para ti ¡Dios está contigo aquí para que tu estés con Él allá!

     

    Reflexión Padre Luis Zazano

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