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    Evangelio de Dia Sabado 20 de Marzo - San Juan 7, 40-53

    Evangelio de Dia Sabado 20 de Marzo



    LECTURA DEL DÍA

    Del Libro del Profeta Jeremías 11, 18-20

    En aquel tiempo, dijo Jeremías: “El Señor me instruyó y yo comprendí; él me explicó lo que hacían. Yo era como un manso cordero que es llevado a degollar, y no sabía lo que tramaban contra mí, diciendo: ‘Talemos el árbol en su pleno vigor, arranquémoslo de la tierra de los vivos y que su nombre no se pronuncie más’.

    Ahora tú, Señor de los ejércitos, justo juez,

    que sondeas lo más íntimo del corazón,

    haz que yo vea tu venganza contra ellos,

    porque a ti he encomendado mi causa”.


    Salmo

    Sal 7,2-3.9bc-10.11-12
    R/. Señor, Dios. mío, a ti me acojo


    V/. Señor, Dios mío, a ti me acojo,

    líbrame de mis perseguidores y sálvame;

    que no me atrapen como leones

    y me desgarren sin remedio. R/.


    V/. Júzgame, Señor, según mi justicia,

    según la inocencia que hay en mí.

    Cese la maldad de los culpables,

    y apoya tú al inocente,

    tú que sondeas el corazón y las entrañas,

    tú, el Dios justo. R/.


    V/. Mi escudo es Dios,

    que salva a los rectos de corazón.

    Dios es un juez justo,

    Dios amenaza cada día. R/.



    EVANGELIO DEL DÍA

    Evangelio según San Juan 7, 40-53

    En aquel tiempo, algunos de los que habían escuchado a Jesús comenzaron a decir: “Éste es verdaderamente el profeta”. Otros afirmaban: “Éste es el Mesías”. Otros, en cambio, decían: “¿Acaso el Mesías va a venir de Galilea? ¿No dice la Escritura que el Mesías vendrá de la familia de David, y de Belén, el pueblo de David?” Así surgió entre la gente una división por causa de Jesús. Algunos querían apoderarse de él, pero nadie le puso la mano encima.

    Los guardias del templo, que habían sido enviados para apresar a Jesús, volvieron a donde estaban los sumos sacerdotes y los fariseos, y éstos les dijeron: “¿Por qué no lo han traído?” Ellos respondieron: “Nadie ha hablado nunca como ese hombre”. Los fariseos les replicaron: “¿Acaso también ustedes se han dejado embaucar por él? ¿Acaso ha creído en él alguno de los jefes o de los fariseos? La chusma ésa, que no entiende la ley, está maldita”.

    Nicodemo, aquel que había ido en otro tiempo a ver a Jesús, y que era fariseo, les dijo: “¿Acaso nuestra ley condena a un hombre sin oírlo primero y sin averiguar lo que ha hecho?” Ellos le replicaron: “¿También tú eres galileo? Estudia las Escrituras y verás que de Galilea no ha salido ningún profeta”. Y se volvieron cada uno a su casa.


    Reflexión Fray Nelson Medina

    La Palabra nos ayuda a movernos y el Espíritu nos ayuda a discernir; si perdemos uno de los dos nuestra vida cristiana se descarrila y nuestro corazón pierde el equilibrio y movimiento.


     

    Reflexión Padre Luis Zazano.

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