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    Evangelio del día Sábado 7 de Agosto - San Mateo 17, 14-20

    Evangelio del día Sábado 7 de Agosto

    LECTURA DEL DÍA

    Del Libro de Deuteronomio 6, 4-13

    En aquellos días, habló Moisés al pueblo y le dijo: “Escucha, Israel: El Señor, nuestro Dios, es el único Señor; amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas.

    Graba en tu corazón los mandamientos que hoy te he transmitido. Repíteselos a tus hijos y háblales de ellos cuando estés en tu casa o cuando vayas de camino; cuando te acuestes y cuando te levantes; átalos a tu mano como una señal y póntelos en la frente para recordarlos; escríbelos en los dinteles y en las puertas de tu casa.

    Cuando el Señor, tu Dios, te introduzca en la tierra que juró dar a tus padres, Abraham, Isaac y Jacob, una tierra con ciudades grandes y ricas, que tú no has construido; con casas rebosantes de riquezas, que tú no has almacenado; con pozos, que tú no has excavado; con viñedos y olivares, que tú no has plantado; y cuando puedas comer hasta saciarte, no te olvides del Señor que te sacó de la esclavitud de Egipto. Al Señor, tu Dios, temerás y a él solo servirás; sólo en su nombre jurarás’’.


    SALMO

    Sal 17
     R. Yo te amo, Señor; tú eres mi fortaleza

    Yo te amo, Señor; tú eres mi fortaleza;

    Señor, mi roca, mi alcázar, mi liberador. R.


    Dios mío, peña mía, refugio mío,

    escudo mío, mi fuerza salvadora, mi baluarte.

    Invoco al Señor de mi alabanza

    y quedo libre de mi enemigos. R.


    Viva el Señor, bendita sea mi Roca,

    sea ensalzado mi Dios y Salvador.

    Tú diste gran victoria a tu rey,

    tuviste misericordia de tu ungido. R.


    EVANGELIO DEL DÍA

    Evangelio según San Mateo 17, 14-20

    En aquel tiempo, al llegar Jesús a donde estaba la multitud, se le acercó un hombre, que se puso de rodillas y le dijo: “Señor, ten compasión de mi hijo. Le dan ataques terribles. Unas veces se cae en la lumbre y otras muchas, en el agua. Se lo traje a tus discípulos, pero no han podido curarlo”.

    Entonces Jesús exclamó: “¿Hasta cuándo estaré con esta gente incrédula y perversa? ¿Hasta cuándo tendré que aguantarla? Tráiganme aquí al muchacho”. Jesús ordenó al demonio que saliera del muchacho, y desde ese momento éste quedó sano.

    Después, al quedarse solos con Jesús, los discípulos le preguntaron: “¿Por qué nosotros no pudimos echar fuera a ese demonio?” Les respondió Jesús: “Porque les falta fe. Pues yo les aseguro que si ustedes tuvieran fe al menos del tamaño de una semilla de mostaza, podrían decirle a ese monte: ‘Trasládate de aquí para allá’, y el monte se trasladaría. Entonces nada sería imposible para ustedes”.

    Palabra del Señor.



    Reflexión Fray Nelson Medina

    El verdadero propósito de nuestra existencia y el principio rector como sociedad está en amar radicalmente a Dios y en reconocerlo como el único Señor de nuestras vidas.


    Reflexión Padre Luis Zazano.

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