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    Evangelio del día Domingo 14 de Noviembre - San Marcos 13, 24-32

      Evangelio del día Domingo 14 de Noviembre

    PRIMERA LECTURA

    Del Libro de Deuteronomio 12, 1-3

    En aquel tiempo, se levantará Miguel, el gran príncipe que defiende a tu pueblo.

    Será aquél un tiempo de angustia, como no lo hubo desde el principio del mundo. Entonces se salvará tu pueblo; todos aquellos que están escritos en el libro. Muchos de los que duermen en el polvo, despertarán: unos para la vida eterna, otros para el eterno castigo.

    Los guías sabios brillarán como el esplendor del firmamento, y los que enseñan a muchos la justicia, resplandecerán como estrellas por toda la eternidad.



    SALMO

    Sal. 15, 5 y 8. 9-10. 11
     R: Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti.

    El Señor es el lote de mi heredad y mi copa;

    mi suerte está en tu mano.

    Tengo siempre presente al Señor,

    con él a mi derecha no vacilaré. R/.


    Por eso se me alegra el corazón,

    se gozan mis entrañas,

    y mi carne descansa esperanzada.

    Porque no me abandonarás en la región de los muertos

    ni dejarás a tu fiel conocer la corrupción. R/.


    Me enseñarás el sendero de la vida,

    me saciarás de gozo en tu presencia,

    de alegría perpetua a tu derecha. R/.



    SEGUNDA LECTURA

    De la Carta a los Hebreos 10, 11-14. 18

    Hermanos: En la antigua alianza los sacerdotes ofrecían en el templo, diariamente y de pie, los mismos sacrificios, que no podían perdonar los pecados. Cristo, en cambio, ofreció un solo sacrificio por los pecados y se sentó para siempre a la derecha de Dios; no le queda sino aguardar a que sus enemigos sean puestos bajo sus pies. Así, con una sola ofrenda, hizo perfectos para siempre a los que ha santificado. Porque una vez que los pecados han sido perdonados, ya no hacen falta más ofrendas por ellos.



    EVANGELIO DEL DÍA

    Evangelio según San Marcos 13, 24-32

    En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Cuando lleguen aquellos días, después de la gran tribulación, la luz del sol se apagará, no brillará la luna, caerán del cielo las estrellas y el universo entero se conmoverá. Entonces verán venir al Hijo del hombre sobre las nubes con gran poder y majestad. Y él enviará a sus ángeles a congregar a sus elegidos desde los cuatro puntos cardinales y desde lo más profundo de la tierra a lo más alto del cielo.

    Entiendan esto con el ejemplo de la higuera. Cuando las ramas se ponen tiernas y brotan las hojas, ustedes saben que el verano está cerca. Así también, cuando vean ustedes que suceden estas cosas, sepan que el fin ya está cerca, ya está a la puerta. En verdad que no pasará esta generación sin que todo esto se cumpla. Podrán dejar de existir el cielo y la tierra, pero mis palabras no dejarán de cumplirse. Nadie conoce el día ni la hora. Ni los ángeles del cielo ni el Hijo; solamente el Padre’’.

       Palabra del Señor






    Reflexión Papa Francisco

    En el pasaje evangélico de este domingo el Señor quiere instruir a sus discípulos sobre los eventos futuros. No se trata principalmente de un discurso sobre el fin del mundo, sino que es una invitación a vivir bien el presente, a estar atentos y siempre preparados para cuando nos pidan cuentas de nuestra vida. […] La historia de la humanidad, como la historia personal de cada uno de nosotros, no puede entenderse como una simple sucesión de palabras y hechos que no tienen sentido. Tampoco se puede interpretar a la luz de una visión fatalista, como si todo estuviera ya preestablecido de acuerdo con un destino que resta todo espacio de libertad, impidiendo tomar decisiones que son el resultado de una elección verdadera. En el Evangelio de hoy, más bien, Jesús dice que la historia de los pueblos y de los individuos tiene una meta y una meta que debe alcanzarse: el encuentro definitivo con el Señor. ÁNGELUS 18 de noviembre de 2018


    Reflexión Fray Nelson Medina 

     DOMINGO XXXIII DEL TIEMPO ORDINARIO, CICLO B
     Si existe la bondad, hay gente que hace cosas generosas, aunque el mal haga más ruido confiemos que en otros lugares hay otros que también están haciendo el bien.

    Reflexión Padre Luis Zazano.

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