Domingo 16 de Agosto 2026 - San Mateo 15, 21-28

Evangelio del dia

Domingo 16 de Agosto 2026

Lecturas, Salmo y Evangelio de Hoy

Primera lectura

Lectura del libro de Isaías 56, 1. 6-7

Esto dice el Señor:
«Observad el derecho, practicad la justicia,
porque mi salvación está por llegar,
y mi justicia se va a manifestar.
A los extranjeros
que se han unido al Señor para servirlo,
para amar el nombre del Señor
y ser sus servidores,
que observan el sábado sin profanarlo
y mantienen mi alianza,
los traeré a mi monte santo,
los llenaré de júbilo en mi casa de oración;
sus holocaustos y sacrificios
serán aceptables sobre mi altar;
porque mi casa es casa de oración,
y así la llamarán todos los pueblos».

Salmo

Salmo 66, 2-3. 5. 6 y 8
R/. Oh Dios, que te alaben los pueblos, que todos los pueblos te alaben.

Que Dios tenga piedad y nos bendiga,
ilumine su rostro sobre nosotros;
conozca la tierra tus caminos,
todos los pueblos tu salvación. R/.

Que canten de alegría las naciones,
porque riges el mundo con justicia,
y gobiernas las naciones de la tierra. R/.

Oh, Dios, que te alaben los pueblos,
que todos los pueblos te alaben.
Que Dios nos bendiga; que le teman
todos los confines de la tierra. R/.

Segunda lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 11, 13-15. 29-32

Hermanos:
A vosotros, gentiles, os digo: siendo como soy apóstol de los gentiles, haré honor a mi ministerio, por ver si doy celos a los de mi raza y salvo a algunos de ellos.
Pues si su rechazo es reconciliación del mundo, ¿qué no será su reintegración sino volver desde la muerte a la vida?
Pues los dones y la llamada de Dios son irrevocables.
En efecto, así como vosotros, en otro tiempo, desobedecisteis a Dios, pero ahora habéis obtenido misericordia por la desobediencia de ellos, así también estos han desobedecido ahora con ocasión de la misericordia que se os ha otorgado a vosotros, para que también ellos alcancen ahora misericordia. Pues Dios nos encerró a todos en desobediencia, para tener misericordia de todos.

Evangelio del día

Evangelio según San Mateo 15, 21-28

En aquel tiempo, Jesús salió y se retiró a la región de Tiro y Sidón.
Entonces una mujer cananea, saliendo de uno de aquellos lugares, se puso a gritarle:
«Ten compasión de mí, Señor Hijo de David. Mi hija tiene un demonio muy malo».
Él no le respondió nada. Entonces los discípulos se le acercaron a decirle:
«Atiéndela, que viene detrás gritando».
Él les contestó:
«Solo he sido enviado a las ovejas descarriadas de Israel».
Ella se acercó y se postró ante él diciendo:
«Señor, ayúdame».
Él le contestó:
«No está bien tomar el pan de los hijos y echárselo a los perritos».
Pero ella repuso:
«Tienes razón, Señor; pero también los perritos se comen las migajas que caen de la mesa de los amos».
Jesús le respondió:
«Mujer, qué grande es tu fe: que se cumpla lo que deseas».
En aquel momento quedó curada su hija.
Palabra del Señor

Evangelio del dia Domingo 16 de Agosto 2026 - San Mateo 15, 21-28

Evangelio del dia

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Reflexion para el Evangelio de San Mateo 15, 21-28

El Evangelio de hoy nos presenta el encuentro entre Jesús y una mujer cananea, una extranjera que se acerca a Él con un profundo dolor: su hija está gravemente atormentada. Con un corazón lleno de fe, ella clama: «Señor, Hijo de David, ten compasión de mí.»

Al principio, Jesús guarda silencio. Luego, sus palabras parecen duras, pues recuerda que su misión se dirige primero al pueblo de Israel. Sin embargo, la mujer no se desanima. En lugar de marcharse, se arrodilla y continúa suplicando con humildad: «Señor, ayúdame.» Su confianza es más fuerte que cualquier obstáculo.

Cuando Jesús le dice que también los perritos comen las migajas que caen de la mesa de sus dueños, ella responde con una humildad y una sabiduría admirables. No exige derechos ni reclama privilegios; simplemente confía en la infinita misericordia de Dios. Entonces Jesús exclama: «¡Mujer, qué grande es tu fe! Que se cumpla lo que deseas.» Y en ese mismo instante, su hija queda curada.

Este Evangelio nos enseña que la fe auténtica persevera incluso cuando parece que Dios guarda silencio. Todos hemos vivido momentos en los que nuestras oraciones parecen no tener respuesta. Sin embargo, el silencio de Dios no significa ausencia. Muchas veces Él está fortaleciendo nuestra fe, purificando nuestras intenciones y enseñándonos a confiar más profundamente en su amor.

La mujer cananea también nos da una gran lección de humildad. No se deja vencer por el orgullo ni por el desaliento. Su única seguridad es la misericordia de Jesús. Esa misma actitud debemos tener nosotros cuando nos acercamos al Señor, especialmente en la oración y en los sacramentos.

Además, este pasaje anuncia que la salvación de Cristo está destinada a todos los pueblos. El amor de Dios no conoce fronteras, y quien se acerca a Él con un corazón sincero siempre encuentra acogida y misericordia.

NOTA : El Evangelio del dia puede variar segun su pais por alguna celebracion local o Fiesta Patronal, etc.
El Evangelio aqui publicado se basa generalmente en el calendario liturgico del Vaticano, salvo algunas excepciones.