Evangelio Martes 21 de Abril 2026 - Juan 6, 30-35

Evangelio del dia

Evangelio Martes 21 de Abril 2026

Lecturas, Salmo y Evangelio de Hoy

Lectura del dia

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 7, 51 — 8, 1a

En aquellos días, dijo Esteban al pueblo y a los ancianos y escribas:
«¡Duros de cerviz, incircuncisos de corazón y de oídos! Vosotros siempre resistís al Espíritu Santo, lo mismo que vuestros padres. ¿Hubo un profeta que vuestros padres no persiguieran? Ellos mataron a los que anunciaban la venida del Justo, y ahora vosotros lo habéis traicionado y asesinado; recibisteis la ley por mediación de ángeles y no la habéis observado».
Oyendo sus palabras se recomían en sus corazones y rechinaban los dientes de rabia. Esteban, lleno de Espíritu Santo, fijando la mirada en el cielo, vio la gloria de Dios, y a Jesús de pie a la derecha de Dios, y dijo: «Veo los cielos abiertos y al Hijo del hombre de pie a la derecha de Dios».
Dando un grito estentóreo, se taparon los oídos; y, como un solo hombre, se abalanzaron sobre él, lo empujaron fuera de la ciudad y se pusieron a apedrearlo. Los testigos dejaron sus capas a los pies de un joven llamado Saulo y se pusieron a apedrear a Esteban, que repetía esta invocación:
«Señor Jesús, recibe mi espíritu».
Luego, cayendo de rodillas y clamando con voz potente, dijo:
«Señor, no les tengas en cuenta este pecado».
Y, con estas palabras, murió.
Saulo aprobaba su ejecución.

Salmo

Salmo 30. 3cd-4. 6 y 7b y 8a. 17 y 21ab
R/. A tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu

Sé la roca de mi refugio,
un baluarte donde me salve,
tú que eres mi roca y mi baluarte;
por tu nombre dirígeme y guíame. R/.

A tus manos encomiendo mi espíritu:
tú, el Dios leal, me librarás.
Yo confío en el Señor.
Tu misericordia sea mi gozo y mi alegría. R/.

Haz brillar tu rostro sobre tu siervo,
sálvame por tu misericordia.
En el asilo de tu presencia los escondes
de las conjuras humanas. R/.

Evangelio del día

Evangelio según San Juan 6, 30-35

En aquel tiempo, el gentío dijo a Jesús:
«¿Y qué signo haces tú, para que veamos y creamos en ti? ¿Cuál es tu obra? Nuestros padres comieron el maná en el desierto, como está escrito: “Pan del cielo les dio a comer”».
Jesús les replicó:
«En verdad, en verdad os digo: no fue Moisés quien os dio pan del cielo, sino que es mi Padre el que os da el verdadero pan del cielo. Porque el pan de Dios es el que baja del cielo y da vida al mundo».
Entonces le dijeron:
«Señor, danos siempre de este pan».
Jesús les contestó:
«Yo soy el pan de vida. El que viene a mí no tendrá hambre, y el que cree en mí no tendrá sed jamás».
Palabra del Señor

Evangelio Martes 21 de Abril 2026 - Juan 6, 30-35


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Reflexion para el Evangelio de San Juan 6, 30-35

El Pan de Vida: "Yo soy el Pan que ha bajado del cielo"

"¿Qué señal haces?": La búsqueda de garantías
La multitud pide una "señal" para creer, recordando el maná del desierto. Pero su petición revela una fe condicional: "si veo, creo". Jesús no se somete a sus exigencias; al contrario, los invita a superar una fe basada solo en prodigios. El verdadero milagro no es el pan que sacia el cuerpo, sino la Palabra que alimenta el espíritu. Como enseña el Papa Francisco: "La fe no pide ver para creer; cree porque ha encontrado a Alguien digno de confianza" . ¿Busco señales espectaculares, o aprendo a reconocer a Dios en lo sencillo?

"No fue Moisés... sino mi Padre": El donador es más grande que el don
Jesús corrige suavemente la perspectiva: no fue Moisés quien dio el maná, sino Dios. Y ahora, el Padre ofrece un don superior: "el verdadero pan del cielo". El maná sostenía la vida terrena; el Pan verdadero "da la vida al mundo" —vida divina, eterna. La historia de la salvación es un crescendo de amor: Dios no se contenta con alimentarnos; quiere entregarse a Sí mismo. Como comenta Benedicto XVI: "En Jesús, Dios no nos da algo; se nos da a Sí mismo" .

"El pan de Dios es el que baja del cielo": La encarnación como don
"El pan de Dios es el que baja del cielo". Esta frase apunta a la Encarnación: el Hijo eterno que desciende a nuestra historia para elevarnos a la vida divina. Jesús no es un mensajero más; es el Mensaje hecho Persona. El "bajar" de Dios revela su humildad amorosa: no espera que subamos nosotros; Él viene a nuestro encuentro. En un mundo que exalta el ascenso por mérito propio, el Evangelio proclama la gracia: la salvación es don, no conquista .

"Señor, danos siempre de ese pan": El deseo que abre el corazón
La petición de la multitud —"danos siempre de ese pan"— es hermosa, aunque aún imperfecta. Probablemente pensaban en un alimento mágico que eliminara el trabajo y el hambre física. Pero Jesús acoge su deseo y lo purifica: lo que realmente necesitan no es algo, sino Alguien. Toda hambre humana —de amor, de sentido, de eternidad— es, en el fondo, hambre de Dios. Como enseña San Agustín: "Nos hiciste, Señor, para Ti, y nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en Ti" .

"Yo soy el Pan de vida": La revelación que transforma
Jesús pronuncia el primero de los siete "Yo soy" del Evangelio de Juan: "Yo soy el pan de vida". No dice "tengo" o "doy" pan; Él es el Pan. Su Persona es alimento para el alma. "El que viene a mí no tendrá hambre, y el que cree en mí no tendrá nunca sed": la fe en Cristo sacia el anhelo más profundo del corazón. Esta promesa no elimina las necesidades terrenas, pero las sitúa en perspectiva: quien posee a Cristo, posee el Bien que no pasa. La Eucaristía es el sacramento de esta verdad: en el Pan consagrado, Jesús se entrega como alimento para nuestro camino hacia el Padre .

NOTA : El Evangelio del dia puede variar segun su pais por alguna celebracion local o Fiesta Patronal, etc.
El Evangelio aqui publicado se basa generalmente en el calendario liturgico del Vaticano, salvo algunas excepciones.