Evangelio del Dia Viernes 21 de Agosto 2026 - San Mateo 22, 34-40

Evangelio del dia

Viernes 21 de Agosto 2026

Lecturas, Salmo y Evangelio de Hoy

Lectura del dia

Lectura de la profecía de Ezequiel 37, 1-14

En aquellos días, la mano del Señor se posó sobre mí.
El Señor me sacó en espíritu y me colocó en medio de un valle todo lleno de huesos. Me hizo dar vueltas y vueltas en torno a ellos: eran muchísimos en el valle y estaban completamente secos.
Me preguntó:
«Hijo de hombre: ¿podrán revivir estos huesos?».
Yo respondí:
«Señor, Dios mío, tú lo sabes».
Él me dijo:
«Pronuncia un oráculo sobre estos huesos y diles: “¡Huesos secos, escuchad la palabra del Señor! Esto dice el Señor Dios a estos huesos: Yo mismo infundiré espíritu sobre vosotros y viviréis. Pondré sobre vosotros los tendones, haré crecer la carne, extenderé sobre ella la piel, os infundiré espíritu y viviréis. Y comprenderéis que yo soy el Señor”».
Yo profeticé como me había ordenado, y mientras hablaba se oyó un estruendo y los huesos se unieron entre sí. Vi sobre ellos los tendones, la carne había crecido y la piel la recubría; pero no tenían espíritu.
Entonces me dijo:
«Conjura al espíritu, conjúralo, hijo de hombre, y di al espíritu: “Esto dice el Señor Dios: ven de los cuatro vientos, espíritu, y sopla sobre estos muertos para que vivan”».
Yo profeticé como me había ordenado; vino sobre ellos el espíritu y revivieron y se pusieron en pie. Era una multitud innumerable.
Y me dijo:
«Hijo de hombre, estos huesos son la entera casa de Israel, que dice: “Se han secado nuestros huesos, se ha desvanecido nuestra esperanza, ha perecido, estamos perdidos”. Por eso profetiza y diles: “Esto dice el Señor Dios: Yo mismo abriré vuestros sepulcros, y os sacaré de ellos, pueblo mío, y os llevaré a la tierra de Israel. Y cuando abra vuestros sepulcros y os saque de ellos, pueblo mío, comprenderéis que soy el Señor. Pondré mi espíritu en vosotros y viviréis; os estableceré en vuestra tierra y comprenderéis que yo, el Señor, lo digo y lo hago” —oráculo del Señor—».

Salmo

Salmo 106, 2-3. 4-5. 6-7. 8-9
R/. Dad gracias al Señor, porque es eterna su misericordia.

Que lo confiesen los redimidos por el Señor,
los que él rescató de la mano del enemigo,
los que reunió de todos los países:
oriente y occidente, norte y sur. R/.

Erraban por un desierto solitario,
no encontraban el camino de ciudad habitada;
pasaban hambre y sed,
se les iba agotando la vida. R/.

Pero gritaron al Señor en su angustia,
y los arrancó de la tribulación.
Los guió por un camino derecho,
para que llegaran a una ciudad habitada. R/.

Den gracias al Señor por su misericordia,
por las maravillas que hace con los hombres.
Calmó el ansia de los sedientos,
y a los hambrientos los colmó de bienes. R/.

Evangelio del día

Evangelio según San Mateo 22, 34-40

En aquel tiempo, los fariseos, al oír que Jesús había hecho callar a los saduceos, se reunieron en un lugar y uno de ellos, un doctor de la ley, le preguntó para ponerlo a prueba:
«Maestro, ¿cuál es el mandamiento principal de la ley?».
Él le dijo:
«“Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente”.
Este mandamiento es el principal y primero. El segundo es semejante a él:
“Amarás a tu prójimo como a ti mismo”.
En estos dos mandamientos se sostienen toda la Ley y los Profetas».
Palabra del Señor

Evangelio del dia Viernes 21 de Agosto 2026 - San Mateo 22, 34-40

Evangelio del dia

¡No te pierdas nada nuevo!

Peliculas, Musica, Reflexiones. Únete a nuestra comunidad, activa la campana y disfruta de contenido exclusivo pensado para ti.

▶️ Suscríbete en YouTube

Reflexion para el Evangelio de San Mateo 22, 34-40

El mayor mandamiento: Amar a Dios y al prójimo

En el Evangelio de hoy, un doctor de la Ley pregunta a Jesús cuál es el mandamiento más importante. La respuesta del Señor es clara y profunda: "Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente... y amarás a tu prójimo como a ti mismo." En estos dos mandamientos, dice Jesús, se resumen toda la Ley y los Profetas.

Jesús nos enseña que la vida cristiana no consiste solamente en cumplir normas o practicar ritos religiosos. El centro de nuestra fe es el amor. Un amor que comienza en Dios y se extiende naturalmente hacia los demás. No es posible decir que amamos a Dios mientras permanecemos indiferentes al sufrimiento, a las necesidades o a la dignidad de nuestros hermanos.

Amar a Dios con todo el corazón significa darle el primer lugar en nuestra vida. Es confiar en Él, buscarlo en la oración, escuchar su Palabra y dejar que guíe nuestras decisiones. Cuando Dios ocupa el centro de nuestro corazón, todo lo demás encuentra su verdadero sentido.

Pero Jesús añade un segundo mandamiento inseparable del primero: amar al prójimo como a uno mismo. Este amor se hace concreto en el perdón, la paciencia, la solidaridad, el respeto y el servicio. Se vive especialmente con quienes tenemos más cerca: en la familia, en el trabajo, en la comunidad y con aquellos que más necesitan de nuestra ayuda.

Vivimos en un mundo donde con frecuencia predominan el egoísmo, la división y la indiferencia. Por eso este Evangelio sigue siendo un llamado urgente a construir relaciones marcadas por el amor de Cristo. Cada gesto de bondad, cada palabra de consuelo y cada acto de misericordia hacen presente el Reino de Dios entre nosotros.

Hoy preguntémonos con sinceridad: ¿Ocupa Dios el primer lugar en mi vida? ¿Mi amor a Dios se refleja en la forma en que trato a mi familia, a mis vecinos, a mis compañeros de trabajo e incluso a quienes me han ofendido?

Que este Evangelio nos impulse a vivir una fe auténtica, donde el amor no sea solo una palabra, sino una forma de vivir cada día. Porque quien ama como Cristo, ya está construyendo el Reino de Dios en la tierra.

NOTA : El Evangelio del dia puede variar segun su pais por alguna celebracion local o Fiesta Patronal, etc.
El Evangelio aqui publicado se basa generalmente en el calendario liturgico del Vaticano, salvo algunas excepciones.