Evangelio del Dia Jueves 26 de Noviembre 2026 - Lucas 21,20-28

Evangelio del dia

Jueves 26 de Noviembre 2026

Lecturas, Salmo y Evangelio de Hoy

Lectura del dia

Lectura del libro del Apocalipsis 18,1-2.21-23;19,1-3.9a

Yo, Juan, vi un ángel que bajaba del cielo con gran autoridad, y la tierra se deslumbró con su resplandor. Y gritó con fuerte voz:
«Cayó, cayó la gran Babilonia. Y se ha convertido en morada de demonios, en guarida de todo espíritu inmundo, en guarida de todo pájaro inmundo y abominable.
Un ángel vigoroso levantó una piedra grande como una rueda de molino y la precipitó al mar diciendo:
«Así, con este ímpetu será precipitada Babilonia, la gran ciudad, y no quedará rastro de ella. No se escuchará más en ti la voz de citaristas ni músicos, de flautas y trompetas. No habrá más en ti artífices de ningún arte; y ya no se escuchará en ti el ruido del molino; ni brillará más en ti luz de lámpara; ni se escuchará más en ti la voz del novio y de la novia, porque tus mercaderes eran los magnates de la tierra y con tus brujerías embaucaste a todas las naciones».
Después de esto oí en el cielo como el vocerío de una gran muchedumbre, que decía:
«Aleluya La salvación, la gloria y el poder son de nuestro Dios, porque sus juicios son verdaderos y justos. Él ha condenado a la gran prostituta que corrompía la tierra con sus fornicaciones, y ha vengado en ella la sangre de sus siervos».
Y por segunda vez dijeron:
«¡Aleluya!».
Y el humo de su incendio sube por los siglos de los siglos.
Y me dijo:
«Escribe: “Bienaventurados los invitados al banquete de bodas del Cordero”».

Salmo

Salmo 99,2.3.4.5
R/. Bienaventurados los invitados al banquete de bodas del Cordero

Aclama al Señor, tierra entera,
servid al Señor con alegría,
entrad en su presencia con vítores. R/.

Sabed que el Señor es Dios:
que él nos hizo y somos suyos,
su pueblo y ovejas de su rebaño. R/.

Entrad por sus puertas con acción de gracias,
por sus atrios con himnos,
dándole gracias y bendiciendo su nombre. R/.

El Señor es bueno,
su misericordia es eterna,
su fidelidad por todas las edades. R/.

Evangelio del día

Evangelio según San Lucas 21,20-28

20- Cuando vean a Jerusalén sitiada por los ejércitos, sepan que su ruina está próxima.
21- Los que estén en Judea, que se refugien en las montañas; los que estén dentro de la ciudad, que se alejen; y los que estén en los campos, que no vuelvan a ella.
22- Porque serán días de escarmiento, en que todo lo que está escrito deberá cumplirse.
23- ¡Ay de las que estén embarazadas o tengan niños de pecho en aquellos días! Será grande la desgracia de este país y la ira de Dios pesará sobre este pueblo.
24- Caerán al filo de la espada, serán llevados cautivos a todas las naciones, y Jerusalén será pisoteada por los paganos, hasta que el tiempo de los paganos llegue a su cumplimiento.
25- Habrá señales en el sol, en la luna y en las estrellas; y en la tierra, los pueblos serán presa de la angustia ante el rugido del mar y la violencia de las olas.
26- Los hombres desfallecerán de miedo por lo que sobrevendrá al mundo, porque los astros se conmoverán.
27- Entonces se verá al Hijo del hombre venir sobre una nube, lleno de poder y de gloria.
28- Cuando comience a suceder esto, tengan ánimo y levanten la cabeza, porque está por llegarles la liberación».

Palabra del Señor

Evangelio del dia Jueves 26 de Noviembre 2026 - Lucas 21,20-28

Evangelio del dia

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Reflexion para el Evangelio de Lucas 21,20-28

En este Evangelio, Jesús anuncia momentos difíciles para Jerusalén y habla de acontecimientos que provocarán angustia entre los pueblos. Sus palabras pueden parecer inquietantes, pero el mensaje no busca alimentar el miedo, sino invitarnos a permanecer firmes en la fe, incluso cuando el mundo parece perder su estabilidad.

Jesús describe situaciones de sufrimiento, confusión y temor. Con estas imágenes nos recuerda que la vida humana está atravesada por momentos de incertidumbre. Hay circunstancias que no podemos controlar: conflictos, pérdidas, enfermedades o cambios inesperados que nos hacen sentir vulnerables. En esas horas, nuestra primera reacción puede ser la preocupación, pero la Palabra de Dios nos invita a mirar más allá de lo que sucede a nuestro alrededor.

La fe no significa negar los problemas ni fingir que todo está bien. Significa reconocer las dificultades sin permitir que nos roben la esperanza. El cristiano también siente miedo, tristeza y preocupación, pero puede encontrar en Dios una fuerza que lo sostiene cuando sus propias fuerzas parecen agotarse.

Hacia el final del Evangelio, Jesús pronuncia una invitación llena de esperanza: «Cuando comience a suceder esto, tengan ánimo y levanten la cabeza, porque está por llegarles la liberación». Estas palabras cambian nuestra manera de mirar las pruebas. Allí donde algunos solo ven destrucción, Jesús nos invita a descubrir que la historia no está abandonada al caos: Dios sigue presente y su promesa de salvación permanece.

Levantar la cabeza es una actitud espiritual. Es no dejarse vencer por el desaliento, no vivir permanentemente dominados por las malas noticias y no pensar que el sufrimiento tendrá la última palabra. Es recordar que nuestra vida está en manos de un Padre que nos ama y que nos llama a caminar hacia Él.

Este mensaje también nos invita a revisar dónde ponemos nuestra seguridad. A veces confiamos demasiado en las cosas que parecen firmes: el dinero, el trabajo, los planes personales o la estabilidad cotidiana. Cuando algo de eso cambia, sentimos que todo se derrumba. Jesús nos enseña a construir nuestra esperanza sobre una base más profunda: la relación con Dios, que puede sostenernos aun cuando las circunstancias cambian.

Ante las dificultades de nuestro tiempo, no estamos llamados a vivir buscando señales alarmantes ni a interpretar cada acontecimiento desde el temor. Estamos llamados a mantenernos despiertos espiritualmente, a discernir con serenidad y a continuar haciendo el bien. La preocupación por el futuro no debe impedirnos cumplir con amor las responsabilidades del presente.

También podemos ayudar a otros a levantar la cabeza. Una palabra de aliento, una escucha sincera, una ayuda concreta o una oración compartida pueden devolver la esperanza a quien atraviesa una situación dolorosa. La confianza en Dios se hace visible cuando nos convertimos en instrumentos de consuelo y cercanía para nuestros hermanos.

Este Evangelio nos recuerda que la esperanza cristiana no consiste en esperar una vida sin dificultades, sino en confiar en que Dios nos acompaña y que su amor es más fuerte que cualquier adversidad. Por eso, aunque no conozcamos lo que traerá el mañana, podemos vivir el día de hoy con fe, responsabilidad y paz interior.

NOTA : El Evangelio del dia puede variar segun su pais por alguna celebracion local o Fiesta Patronal, etc.
El Evangelio aqui publicado se basa generalmente en el calendario liturgico del Vaticano, salvo algunas excepciones.