Evangelio Lunes 4 de Mayo 2026 - Juan 14, 21-26

Evangelio del dia

Evangelio Lunes 4 de Mayo 2026

Lecturas, Salmo y Evangelio de Hoy

Lectura del dia

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 14, 5-18

En aquellos días, cuando en Iconio se produjeron conatos de violencia de parte de los gentiles y de los judíos, con sus autoridades, para maltratar a Pablo y a Bernabé y apedrearlos; al darse cuenta de la situación, huyeron a las ciudades de Licaonia, a Listra y Derbe y alrededores, donde se pusieron a predicar el Evangelio.
Había en Listra, sentado, un hombre impedido de pies; cojo desde el seno de su madre, nunca había podido andar. Estaba escuchando las palabras de Pablo, y este, fijando en él la vista y viendo que tenía una fe capaz de obtener la salud, le dijo en voz alta:
«Levántate, ponte derecho sobre tus pies».
El hombre dio un salto y echó a andar. Al ver lo que Pablo había hecho, el gentío exclamó en la lengua de Licaonia: «Los dioses en figura de hombres han bajado a visitarnos».
A Bernabé lo llamaban Zeus, y a Pablo, Hermes, porque se encargaba de hablar. El sacerdote del templo de Zeus que estaba a la entrada de la ciudad trajo a las puertas toros y guirnaldas y, con la gente, quería ofrecerles un sacrificio.
Al oírlo los apóstoles Bernabé y Pablo, se rasgaron el manto e irrumpieron por medio del gentío, gritando y diciendo: «Hombres, ¿qué hacéis? También nosotros somos humanos de vuestra misma condición; os anunciamos esta Buena Noticia: que dejéis los ídolos vanos y os convirtáis al Dios vivo “que hizo el cielo, la tierra y el mar y todo lo que contienen”. En las generaciones pasadas, permitió que cada pueblo anduviera su camino; aunque no ha dejado de dar testimonio de sí mismo con sus beneficios, mandándoos desde el cielo la lluvia y las cosechas a sus tiempos, dándoos comida y alegría en abundancia».
Con estas palabras, a dura penas disuadieron al gentío de que les ofrecieran un sacrificio.

Salmo

Salmo 113 B, 1-2. 3-4. 15-16
R/. No a nosotros, Señor, sino a tu nombre da la gloria

No a nosotros, Señor, no a nosotros,
sino a tu nombre da la gloria,
por tu bondad, por tu lealtad.
¿Por qué han de decir las naciones:
«Dónde está su Dios»? R/.

Nuestro Dios está en el cielo,
lo que quiere lo hace.
Sus ídolos, en cambio, son plata y oro,
hechura de manos humanas. R/.

Benditos seáis del Señor,
que hizo el cielo y la tierra.
El cielo pertenece al Señor,
la tierra se la ha dado a los hombres. R/.

Evangelio del día

Evangelio según San Juan 14, 21-26

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«El que acepta mis mandamientos y los guarda, ese me ama; al que me ama será amado mi Padre, y yo también lo amaré y me manifestaré a él».
Le dijo Judas, no el Iscariote:
«Señor, ¿qué ha sucedido para que te reveles a nosotros y no al mundo?»
Respondió Jesús y le dijo:
«El que me ama guardará mi palabra, y mi Padre lo amará, y vendremos a él y haremos morada en él.
El que no me ama no guardará mis palabras. Y la palabra que estáis oyendo no es mía, sino del Padre que me envió.
Os he hablado de esto ahora que estoy a vuestro lado, pero el Paráclito, el Espíritu Santo, que enviará el Padre en mi nombre, será quien os lo enseñe todo y os vaya recordando todo lo que os he dicho».
Palabra del Señor

Evangelio Lunes 4 de Mayo 2026 - Juan 14, 21-26

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Reflexion para el Evangelio de San Juan 14, 21-26

"El que me ama guardará mi palabra, y mi Padre lo amará"

El amor se demuestra con obras: "El que me ama guardará mi palabra"
Jesús no habla de un amor sentimental, sino de un amor encarnado en la obediencia libre y amorosa. Guardar sus mandamientos no es esclavitud, sino adhesión confiada a quien es el Camino, la Verdad y la Vida.
"El amor cristiano no es un sentimiento pasajero, sino una decisión de la voluntad que se traduce en gestos concretos" [[Catecismo 1822]]. Cuando amamos a Cristo, nuestra vida se alinea con la suya: perdonamos, servimos, acogemos, esperamos.

La promesa de la manifestación: "Vendremos a él y haremos morada en él"
¡Qué misterio tan hermoso! El Padre y el Hijo no se quedan lejos: hacen casa en el corazón que los ama. Esta "morada" divina es la esencia de la vida espiritual: no buscamos a un Dios lejano, sino al Dios que habita en nosotros por la gracia.
"El alma justa es templo del Espíritu Santo" [[Catecismo 2684]]. Cada vez que recibimos la Eucaristía o vivimos en gracia, renovamos esta presencia íntima de la Trinidad en nosotros.

"No como el mundo da, yo os doy la paz": El Don de la Paz Verdadera
Jesús distingue su paz de la paz mundana. La paz del mundo depende de circunstancias externas: tranquilidad, éxito, ausencia de conflictos. La paz de Cristo brota de la comunión con Dios, y permanece incluso en medio de la cruz. "La paz es fruto del Espíritu Santo (Gal 5,22) y don de Cristo resucitado" [[Catecismo 2305]]. Es la certeza de que, pase lo que pase, estamos en las manos del Padre.

El Paráclito: "El Espíritu Santo os lo enseñará todo"
Jesús no nos deja huérfanos: promete al Espíritu Santo, el Paráclito (Consolador, Defensor, Abogado). Su misión es doble: Enseñar: Iluminar nuestra mente para comprender el Evangelio con profundidad. Recordar: Hacer presente en nuestro corazón la palabra viva de Jesús, actualizándola para cada momento de nuestra vida. "El Espíritu Santo es el alma de la Iglesia: sin Él, no hay comprensión verdadera de la Palabra, ni fuerza para vivirla" .

La pregunta de Judas Tadeo: "¿Por qué te manifestarás a nosotros y no al mundo?"
Jesús responde con una ley espiritual profunda: Dios se revela a quien lo ama con obras. No es que Dios excluya al mundo, sino que el amor abre el corazón a la luz. La manifestación de Cristo no es un espectáculo externo, sino una experiencia interior que transforma desde dentro .

NOTA : El Evangelio del dia puede variar segun su pais por alguna celebracion local o Fiesta Patronal, etc.
El Evangelio aqui publicado se basa generalmente en el calendario liturgico del Vaticano, salvo algunas excepciones.