Evangelio Jueves 4 de Septiembre 2025 - Lucas 5, 1-11

Evangelio del dia

Evangelio Jueves 4 de Septiembre 2025 - Lucas 5, 1-11

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Lecturas, Salmo y Evangelio de Hoy - Palabra de Fe

Lectura del día

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Colosenses 1, 9-14

Hermanos:
No dejamos de orar por vosotros y de pedir que consigáis un conocimiento perfecto de su voluntad con toda sabiduría e inteligencia espiritual.
De esa manera vuestra conducta será digna del Señor, agradándole en todo; fructificando en toda obra buena, y creciendo en el conocimiento de Dios, fortalecidos plenamente según el poder de su gloria para soportar todo con paciencia Y magnanimidad, con alegría, dando gracias a Dios Padre, que os ha hecho capaces de compartir la herencia del pueblo santo en la luz.
Él nos ha sacado del dominio de las tinieblas, y nos ha trasladado al reino del Hijo de su amor, por cuya sangre hemos recibido la redención, el perdón de los pecados.

Salmo

Salmo 97, 2-3ab. 3cd-4. 5-6
R/. El Señor da a conocer su salvación.

El Señor da a conocer su salvación,
revela a las naciones su justicia.
Se acordó de su misericordia y su fidelidad
en favor de la casa de Israel. R/.

Los confines de la tierra han contemplado
la salvación de nuestro Dios.
Aclama al Señor, tierra entera;
gritad, vitoread, tocad. R/.

Tañed la cítara para el Señor,
suenen los instrumentos:
con clarines y al son de trompetas,
aclamad al Rey y Señor. R/.

Evangelio del día

Evangelio según San Lucas 5, 1-11

En aquel tiempo, la gente se agolpaba en torno a Jesús para oír la palabra de Dios. Estando él de pie junto al lago de Genesaret, vio dos barcas que estaban en ¡a orilla; los pescadores, que habían desembarcado, estaban lavando las redes. Subiendo a una de las barcas, que era la de Simón, le pidió que la apartara un poco de tierra. Desde la barca, sentado, enseñaba a la gente.
Cuando acabó de hablar, dijo a Simón:
«Rema mar adentro, y echad vuestras redes para la pesca».
Respondió Simón y dijo:
«Maestro, hemos estado bregando toda la noche y no hemos recogido nada; pero, por tu palabra, echaré las redes».
Y, puestos a la obra, hicieron una redada tan grande de peces que las redes comenzaban a reventarse. Entonces hicieron señas a los compañeros, que estaban en la otra barca, para que vinieran a echarles una mano. Vinieron y llenaron las dos barcas, hasta el punto de que casi se hundían. Al ver esto, Simón
Pedro se echó a los pies de Jesús diciendo:
«Señor, apártate de mí, que soy un hombre pecador».
Y es que el estupor se había apoderado de él y de los que estaban con él, por la redada de peces que habían recogido; y lo mismo les pasaba a Santiago y Juan, hijos de Zebedeo, que eran compañeros de Simón.
Y Jesús dijo a Simón:
«No temas; desde ahora serás pescador de hombres».
Entonces sacaron las barcas a tierra y, dejándolo todo, lo siguieron.

Palabra del Señor

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Reflexión para el Evangelio de San Lucas 5, 1-11

Este relato es mucho más que una milagrosa pesca de peces. Es una llamada divina , una experiencia transformadora que cambia la vida de unos simples pescadores y nos ilumina a cada uno de nosotros como llamados por Cristo a seguirle.

La escena comienza con Jesús buscando un lugar desde donde pueda enseñar a la multitud. Elige la barca de Simón Pedro. Esta colaboración sencilla —una barca, un hombre dispuesto— será el inicio de algo grande. A menudo, Dios usa lo cotidiano, lo ordinario, para obrar lo extraordinario.


Después de enseñar, Jesús hace una petición aparentemente inoportuna:

“Vaya hacia lo hondo y echen sus redes para pescar” .

Simón responde con humildad y obediencia:

“Por tu palabra echaré las redes” .

Esta frase es clave. No hay motivos humanos para hacerlo: han trabajado toda la noche y no han pescado nada. Pero Pedro confía en la palabra de Jesús. Aquí encontramos una gran enseñanza: la fe nace de escuchar y obedecer la Palabra de Dios, aún cuando todo parezca inútil o imposible .

El resultado es sorprendente: una pesca tan abundante que las redes casi se rompen. Este prodigio no solo manifiesta el poder de Jesús, sino que simboliza la misión que está por encomendar: ser pescadores de hombres . Serán instrumentos de Dios para llevar a muchas personas a conocer el Reino.

Pero antes de recibir esa misión, Pedro tiene una profunda experiencia de su propia pequeñez ante la grandeza de Dios. Dice:

“¡Aléjate de mí, Señor, porque soy un hombre pecador!”

Este es un momento de conversión : al encontrarse con la presencia santa de Jesús, Pedro reconoce su pecado. Esa es la actitud que debe tener todo corazón humano ante Dios: humildad y arrepentimiento sincero .

Sin embargo, Jesús no rechaza a Pedro por su conciencia de pecador. Al contrario, le dice:

“No temas; desde ahora serás pescador de hombres” .

Estas palabras nos dan esperanza. Dios no llama a los perfectos, sino a los que, conscientes de su debilidad, están dispuestos a dejarlo todo para seguirle. Pedro, aunque temeroso y pecador, se convierte en piedra de la Iglesia. Nosotros también somos llamados, a pesar de nuestras limitaciones.

Finalmente, el texto concluye con una decisión radical:

“Dejándolo todo, lo siguieron” .

Este es el verdadero acto de fe: dejarlo todo por Cristo . No necesariamente abandonar nuestro trabajo o familia, sino poner a Jesús primero en nuestra vida, permitirle ocupar el centro de nuestros afectos y decisiones.

NOTA : El Evangelio del día puede variar segun su pais por alguna celebracion local o Fiesta Patronal, etc.
El Evangelio aqui publicado se basa generalmente en el calendario liturgico del Vaticano, salvo algunas excepciones.

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