Evangelio Lunes 2 de Febrero 2026 - Lucas 2, 22-40

Evangelio del dia

Evangelio Lunes 2 de Febrero 2026

Presentacion de Señor

Lecturas, Salmo y Evangelio de Hoy - Palabra de Fe

Primera lectura

Lectura del libro de Malaquías 3,1-4:

Esto dice el Señor Dios:
«Voy a enviar a mi mensajero para que prepare el camino ante mí.
De repente llegará a su santuario el Señor a quien vosotros andáis buscando; y el mensajero de la alianza en quien os regocijáis, mirad que está llegando, dice el Señor del universo.
¿Quién resistirá el día de su llegada? ¿Quién se mantendrá en pie ante su mirada?
Pues es como fuego de fundidor, como lejía de lavandero. Se sentará como fundidor que refina la plata; refinará a los levitas y los acrisolará como oro y plata, y el Señor recibirá ofrenda y oblación justas.
Entonces agradará al Señor la ofrenda de Judá y de Jerusalén, como en tiempos pasados, como antaño».

Salmo

Salmo 23
R/. El Señor, Dios de los ejércitos, es el Rey de la gloria.

¡Portones!, alzad los dinteles,
que se alcen las puertas eternales:
va a entrar el Rey de la gloria. R/.

¿Quién es ese Rey de la gloria?
El Señor, héroe valeroso,
el Señor, valeroso en la batalla. R/.

¡Portones!, alzad los dinteles,
que se alcen las puertas eternales:
va a entrar el Rey de la gloria. R/.

¿Quién es ese Rey de la gloria?
El Señor, Dios del universo,
él es el Rey de la gloria. R/.

Segunda lectura

Lectura de la carta a los Hebreos 2,14-18

Lo mismo que los hijos participan de la carne y de la sangre, así también participó Jesús de nuestra carne y sangre, para aniquilar mediante la muerte al señor de la muerte, es decir, al diablo, y liberar a cuantos, por miedo a la muerte, pasaban la vida entera como esclavos.
Notad que tiende una mano a los hijos de Abrahán, no a los ángeles. Por eso tenía que parecerse en todo a sus hermanos, para ser sumo sacerdote misericordioso y fiel en lo que a Dios se refiere, y expiar los pecados del pueblo. Pues, por el hecho de haber padecido sufriendo la tentación, puede auxiliar a los que son tentados.

Evangelio del día

Evangelio según San Lucas 2, 22-40

Cuando se cumplieron los días de la purificación, según la ley de Moisés, los padres de Jesús lo llevaron a Jerusalén para presentarlo al Señor, de acuerdo con lo escrito en la ley del Señor: «Todo varón primogénito será consagrado al Señor», y para entregar la oblación, como dice la ley del Señor: «un par de tórtolas o dos pichones».
Había entonces en Jerusalén un hombre llamado Simeón, hombre justo y piadoso, que aguardaba el consuelo de Israel; y el Espíritu Santo estaba con él. Le había sido revelado por el Espíritu Santo que no vería la muerte antes de ver al Mesías del Señor. Impulsado por el Espíritu, fue al templo.
Y cuando entraban con el niño Jesús sus padres para cumplir con él lo acostumbrado según la ley, Simeón lo tomó en brazos y bendijo a Dios diciendo:
«Ahora, Señor, según tu promesa,
puedes dejar a tu siervo irse en paz.
Porque mis ojos han visto a tu Salvador,
a quien has presentado ante todos los pueblos:
luz para alumbrar a las naciones
y gloria de tu pueblo Israel».
Su padre y su madre estaban admirados por lo que se decía del niño. Simeón los bendijo y dijo a María, su madre: «Este ha sido puesto para que muchos en Israel caigan y se levanten; y será como un signo de contradicción —y a ti misma una espada te traspasará el alma—, para que se pongan de manifiesto los pensamientos de muchos corazones».
Había también una profetisa, Ana, hija de Fanuel, de la tribu de Aser, ya muy avanzada en años. De joven había vivido siete años casada, y luego viuda hasta los ochenta y cuatro; no se apartaba del templo, sirviendo a Dios con ayunos y oraciones noche y día. Presentándose en aquel momento, alababa también a Dios y hablaba del niño a todos los que aguardaban la liberación de Jerusalén.
Y, cuando cumplieron todo lo que prescribía la ley del Señor, se volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret. El niño, por su parte, iba creciendo y robusteciéndose, lleno de sabiduría; y la gracia de Dios estaba con él.
Palabra del Señor

Evangelio Lunes 2 de Febrero 2026 - Lucas 2, 22-40

Calendario Anual

Reflexion para el Evangelio de San Lucas 2, 22-40

“Mis ojos han visto tu salvación”

En el Evangelio de Lucas 2, 22-40, María y José llevan a Jesús al Templo para cumplir la Ley. No lo hacen por obligación fría, sino como un gesto de obediencia confiada y fe sencilla. El Hijo de Dios entra en el Templo no con honores, sino en la humildad de una familia pobre que ofrece lo que está a su alcance.

Allí aparecen Simeón y Ana, dos ancianos que representan al pueblo fiel que sabe esperar con paciencia. No buscan señales espectaculares; su corazón está abierto y atento. Simeón reconoce en un niño frágil al Salvador prometido y proclama que Jesús será luz para iluminar a las naciones y signo de contradicción. La salvación llega, pero no todos la aceptarán.

Las palabras dirigidas a María anuncian que el amor verdadero no está exento de dolor: una espada atravesará su alma. Dios no promete una fe sin sufrimiento, sino una fe que da sentido al sufrimiento y lo transforma en entrega.

Ana, por su parte, no se queda en silencio: al reconocer al Mesías, habla de Él a todos. Su testimonio nos recuerda que quien se encuentra con Cristo no puede guardarlo solo para sí.

Este Evangelio nos invita a preguntarnos:
¿Somos capaces de reconocer a Dios en lo sencillo?
¿Sabemos esperar con esperanza?
¿Estamos dispuestos a presentar nuestra vida al Señor, aun cuando no comprendamos todo?

Como Simeón, pidamos la gracia de poder decir cada día:
“Señor, mis ojos han visto tu salvación”, y confiar nuestra vida en sus manos.

NOTA : El Evangelio del dia puede variar segun su pais por alguna celebracion local o Fiesta Patronal, etc.
El Evangelio aqui publicado se basa generalmente en el calendario liturgico del Vaticano, salvo algunas excepciones.