Evangelio Martes 23 de Septiembre 2025 - Lucas 8, 19-21

Evangelio del dia

Evangelio Martes 23 de Septiembre 2025 - Lucas 8, 19-21

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Lecturas, Salmo y Evangelio de Hoy - Palabra de Fe

Lectura del día

Esdras 6, 7-8.12b.14-20

En aquellos días, el rey Darío escribió a los gobernantes de Transeufratina:
«Dejad que se reanuden las obras de ese templo de Dios. El gobernador de los judíos y los ancianos judíos reconstruirán este templo de Dios en el lugar que ocupaba. Estas son mis órdenes sobre lo que debéis hacer con los ancianos judíos para la reconstrucción del templo de Dios: de los ingresos reales procedentes de los tributos de Transeufratina, páguese puntualmente a esos hombres los gastos sin ningún tipo de interrupción.
Yo, Darío, he promulgado este decreto y quiero que sea ejecutado al pie de la letra».
Los ancianos judíos prosiguieron las obras con éxito, confortados por la profecía del profeta Ageo y de Zacarías, hijo de Idó.
Edificaron y concluyeron la reconstrucción, según el mandato del Dios de Israel y con la orden de Ciro, de Darío y de Artajerjes, reyes de Persia.
Así terminaron este templo el día tercero del mes de adar, el año sexto del reinado del rey Darío.
Los hijos de Israel, los sacerdotes, los levitas y los demás repatriados celebraron con alegría la dedicación de este templo de Dios. Con motivo de la dedicación de este templo de Dios, ofrecieron cien toros, doscientos carneros, cuatrocientos corderos y, como sacrificio por el pecado de todo Israel, doce machos cabríos, según el número de las tribus de Israel.
También organizaron los turnos de los sacerdotes y las clases de los levitas para el servicio de Dios en Jerusalén, tal y como está escrito en el libro de Moisés.
Los repatriados celebraron la Pascua el día catorce del mes primero. Los sacerdotes y los levitas se habían purificado para la ocasión. Todos los purificados ofrecieron el sacrificio de la Pascua por todos los repatriados, por sus hermanos, los sacerdotes, y por ellos mismos.

Salmo

Salmo 121,1-2.3-4a.4b-5
R/. Vamos alegres a la casa del Señor

¡Qué alegría cuando me dijeron:
«Vamos a la casa del Señor»!
Ya están pisando nuestros pies
tus umbrales, Jerusalén. R/.

Jerusalén está fundada
como ciudad bien compacta.
Allá suben las tribus,
las tribus del Señor. R/.

Según la costumbre de Israel,
a celebrar el nombre del Señor;
en ella están los tribunales de justicia,
en el palacio de David. R/.

Desead la paz a Jerusalén:
«Vivan seguros los que te aman,
haya paz dentro de tus muros,
seguridad en tus palacios». R/.

Por mis hermanos y compañeros,
voy a decir: «La paz contigo».
Por la casa del Señor, nuestro Dios,
te deseo todo bien. R/.

Evangelio del día

Evangelio según San Lucas 8, 19-21

En aquel tiempo, vinieron a Jesús su madre y sus hermanos, pero con el gentío no lograban llegar hasta él. Entonces le avisaron:
«Tu madre y tus hermanos están fuera y quieren verte».
Él respondió diciéndoles:
«Mi madre y mis hermanos son estos: los que escuchan la palabra de Dios y la cumplen».

Palabra del Señor

Evangelio Martes 23 de Septiembre 2025 - Lucas 8, 19-21

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Reflexión para el Evangelio de San Lucas 8, 19-21

Este pasaje puede parecer duro a primera vista, como si Jesús estuviera desvalorizando a su familia. Pero no es así. Lo que hace es redefinir el verdadero vínculo espiritual: la familia del Reino.

Jesús no rechaza a su madre ni a sus parientes, sino que abre su familia a todos aquellos que escuchan y viven la Palabra de Dios. Es una invitación universal: cualquiera puede ser parte de su familia, no por la sangre, sino por la fe y la obediencia.

Esta enseñanza no disminuye la grandeza de María, al contrario: ella es la primera en cumplir este criterio, porque escuchó la Palabra, la acogió en su seno y la vivió con fidelidad toda su vida. Por eso, es Madre de Jesús no solo en lo biológico, sino en lo más profundo: por su fe.

El mensaje es claro: la cercanía con Cristo no depende de privilegios, sino de la respuesta del corazón. Ser cristiano no es solo “pertenecer” exteriormente, sino vivir como verdadero discípulo, dejando que la Palabra de Dios transforme nuestra vida.


Oración
Señor Jesús, gracias por invitarme a formar parte de tu familia. Ayúdame a escuchar tu Palabra con atención y a vivirla con fidelidad. Que mi vida refleje que soy tu hermano, tu hermana, tu discípulo. Amén.

NOTA : El Evangelio del día puede variar segun su pais por alguna celebracion local o Fiesta Patronal, etc.
El Evangelio aqui publicado se basa generalmente en el calendario liturgico del Vaticano, salvo algunas excepciones.

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