Evangelio Viernes 9 de Enero 2026 - Marcos 6, 45-52

Evangelio del dia

Evangelio Viernes 9 de Enero 2026

Lecturas, Salmo y Evangelio de Hoy - Palabra de Fe

Lectura del dia

Lectura de la primera carta del apóstol San Juan 4, 11-18

Queridos hermanos, si Dios nos amó de esta manera, también nosotros debemos amarnos unos a otros.
A Dios nadie lo ha visto nunca. Si nos amarnos unos a otros, Dios permanece en nosotros y su amor ha llegado en nosotros a su plenitud.
En esto conocemos que permanecemos en él, y él en nosotros: en que nos ha dado de su Espíritu. Y nosotros hemos visto y damos testimonio de que el Padre envió a su Hijo para ser Salvador del mundo.
Quien confiese que Jesús es el Hijo de Dios, Dios permanece en él, y él en Dios.
Y nosotros hemos conocido el amor que Dios nos tiene y hemos creído en él.
Dios es amor, y quien permanece en el amor permanece en Dios y Dios en él.
En esto ha llegado el amor a su plenitud con nosotros: en que tengamos confianza en el día del juicio, pues como él es, así somos nosotros en este mundo.
No hay temor en el amor, sino que el amor perfecto expulsa el temor, porque el temor mira el castigo; quien teme no ha llegado a la plenitud en el amor.

Salmo

Salmo 71, 1-2. 10-11. 12-13
R/. Se postrarán ante ti, Señor, todos los pueblos de la tierra

Dios mío, confía tu juicio al rey,
tu justicia al hijo de reyes,
para que rija a tu pueblo con justicia,
a tus humildes con rectitud. R/.

Los reyes de Tarsis y de las islas
le paguen tributo.
Los reyes de Saba y de Arabia
le ofrezcan sus dones;
postrense ante él todos los reyes,
y sirvanle todos los pueblos. R/.

Él librará al pobre que clamaba,
al afligido que no tenía protector;
él se apiadará del pobre y del indigente,
y salvará la vida de los pobres. R/.

Evangelio del día

Evangelio según San Marcos 6, 45-52

Después de haberse saciado los cinco mil hombres, Jesús enseguida apremió a los discípulos a que subieran a la barca y se le adelantaran hacia la orilla de Betsaida, mientras él despedía a la gente. Y después de despedirse de ellos, se retiró al monte a orar.
Llegada la noche, la barca estaba en mitad del mar y Jesús, solo, en tierra.
Viéndolos fatigados de remar, porque tenían viento contrario, a eso de la cuarta vigilia de la madrugada, fue hacia ellos andando sobre el mar, e hizo ademán de pasar de largo.
Ellos, viéndolo andar sobre el mar, pensaron que era un fantasma y dieron un grito, porque todos lo vieron y se asustaron. Pero él habló enseguida con ellos y les dijo:
«Animo, soy yo, no tengáis miedo».
Entró en la barca con ellos y amainó el viento.
Ellos estaban en el colmo del estupor, pues no habían comprendido lo de los panes, porque tenían la mente embotada.
Palabra del Señor

Evangelio Viernes 9 de Enero 2026 - Marcos 6, 45-52

Calendario Anual

Reflexion para el Evangelio de San Marcos 6, 45-52

Después de la multiplicación de los panes, Jesús obliga a los discípulos a subir a la barca mientras Él se queda a orar. Es un detalle importante: Jesús se retira a la montaña para estar con el Padre, mientras sus amigos quedan en el lago enfrentando el viento contrario.
A veces también en nuestra vida parece que Jesús está lejos, “orando en la montaña”, mientras nosotros remamos cansados en medio de dificultades. Pero Él no deja de mirarnos.

El Evangelio dice que, aunque era de noche y la distancia era grande, Jesús “los veía fatigados al remar”.
Es una frase llena de consuelo: nuestra lucha no pasa desapercibida para Él. Jesús ve nuestro esfuerzo, nuestra angustia, nuestros intentos de seguir adelante aun cuando el viento de la vida se nos pone en contra.

En la madrugada, Jesús se acerca caminando sobre el agua. La tormenta no lo detiene; Él atraviesa aquello que amenaza a los discípulos. Pero ellos se asustan, pensando que es un fantasma.
Esto nos muestra que muchas veces, en medio del miedo, no reconocemos la presencia de Dios, incluso cuando está muy cerca.

Entonces Jesús les dice:
“Ánimo, soy yo; no teman.”
Es el corazón de este Evangelio. Jesús no solo calma las olas, calm primero el corazón. Su presencia trae paz antes que el milagro exterior. Cuando sube a la barca, el viento se calma: donde Jesús está, la tormenta pierde fuerza.
El texto termina diciendo que los discípulos “no habían entendido lo de los panes, porque su corazón estaba endurecido”.
No es una condena, es una invitación: cuando olvidamos lo que Jesús ya hizo por nosotros, el corazón se endurece y el miedo crece.
Recordar la fidelidad pasada de Dios nos abre a confiar en su ayuda presente.

NOTA : El Evangelio del dia puede variar segun su pais por alguna celebracion local o Fiesta Patronal, etc.
El Evangelio aqui publicado se basa generalmente en el calendario liturgico del Vaticano, salvo algunas excepciones.