Evangelio del Dia Domingo 22 de Noviembre 2026 - Mateo 25, 31-46

Evangelio del dia

Domingo 22 de Noviembre 2026

Lecturas, Salmo y Evangelio de Hoy

Primera Lectura

Lectura de la profecía de Ezequiel 34, 11-12. 15-17

Esto dice el Señor Dios:
«Yo mismo buscaré mi rebaño
y lo cuidaré.
Como cuida un pastor de su grey dispersa,
así cuidaré yo de mi rebaño
y lo libraré,
sacándolo de los lugares por donde se había dispersado
un día de oscuros nubarrones.
Yo mismo apacentaré mis ovejas
y las haré reposar
—oráculo del Señor Dios—.
Buscaré la oveja perdida,
recogeré a la descarriada;
vendaré a las heridas;
fortaleceré a la enferma;
pero a la que está fuerte y robusta la guardaré:
la apacentaré con justicia».
En cuanto a vosotros, mi rebaño,
esto dice el Señor Dios:
«Yo voy a juzgar entre oveja y oveja,
entre carnero y macho cabrío».

Salmo

Salmo 22, 1-3a. 3b-4. 5. 6
R/. El Señor es mi pastor, nada me falta.

El Señor es mi pastor, nada me falta:
en verdes praderas me hace recostar. R/.

Me conduce hacia fuentes tranquilas
y repara mis fuerzas;
me guía por el sendero justo,
por el honor de su nombre. R/.

Preparas una mesa ante mí,
enfrente de mis enemigos;
me unges la cabeza con perfume,
y mi copa rebosa. R/.

Tu bondad y tu misericordia me acompañan
todos los días de mi vida,
y habitaré en la casa del Señor
por años sin término. R/.

Segunda Lectura

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios 15, 20-26. 28

Hermanos:
Cristo ha resucitado de entre los muertos y es primicia de los que han muerto.
Si por un hombre vino la muerte, por un hombre vino la resurrección. Pues lo mismo que en Adán mueren todos, así en Cristo todos serán vivificados.
Pero cada uno en su puesto: primero Cristo, como primicia; después todos los que son de Cristo, en su venida; después el final, cuando Cristo entregue el reino a Dios Padre, cuando haya aniquilado todo principado, poder y fuerza.
Pues Cristo tiene que reinar hasta que ponga a todos sus enemigos bajo sus pies. El último enemigo en ser destruido será la muerte.
Cuando le haya sometido todo, entonces también el mismo Hijo se someterá al que se lo había sometido todo.
Así Dios será todo en todos.

Evangelio del día

Evangelio según San Mateo 25, 31-46

31- Cuando el Hijo del hombre venga en su gloria rodeado de todos los ángeles, se sentará en su trono glorioso.
32- Todas las naciones serán reunidas en su presencia, y él separará a unos de otros, como el pastor separa las ovejas de los cabritos,
33- y pondrá a aquellas a su derecha y a estos a su izquierda.
34- Entonces el Rey dirá a los que tenga a su derecha: "Vengan, benditos de mi Padre, y reciban en herencia el Reino que les fue preparado desde el comienzo del mundo,
35- porque tuve hambre, y ustedes me dieron de comer; tuve sed, y me dieron de beber; estaba de paso, y me alojaron;
36- desnudo, y me vistieron; enfermo, y me visitaron; preso, y me vinieron a ver".
37- Los justos le responderán: "Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te dimos de comer; sediento, y te dimos de beber?
38- ¿Cuándo te vimos de paso, y te alojamos; desnudo, y te vestimos?
39- ¿Cuándo te vimos enfermo o preso, y fuimos a verte?".
40- Y el Rey les responderá: "Les aseguro que cada vez que lo hicieron con el más pequeño de mis hermanos, lo hicieron conmigo".
41- Luego dirá a los de su izquierda: "Aléjense de mí, malditos; vayan al fuego eterno que fue preparado para el demonio y sus ángeles,
42- porque tuve hambre, y ustedes no me dieron de comer; tuve sed, y no me dieron de beber;
43- estaba de paso, y no me alojaron; desnudo, y no me vistieron; enfermo y preso, y no me visitaron".
44- Estos, a su vez, le preguntarán: "Señor, ¿cuando te vimos hambriento o sediento, de paso o desnudo, enfermo o preso, y no te hemos socorrido?".
45- Y él les responderá: "Les aseguro que cada vez que no lo hicieron con el más pequeño de mis hermanos, tampoco lo hicieron conmigo".
46- Estos irán al castigo eterno, y los justos a la Vida eterna».

Palabra del Señor

Evangelio del dia Domingo 22 de Noviembre 2026 - Mateo 25, 31-46

Evangelio del dia

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Reflexion para el Evangelio de Mateo 25, 31-46

En este Evangelio, Jesús nos habla del momento en que se presentará ante nosotros como Rey y separará a las personas como el pastor separa las ovejas de las cabras.

La razón de esta separación resulta sorprendente. Jesús no habla primero de grandes obras, de riquezas o de conocimientos. Habla de algo mucho más sencillo y profundo: qué hicimos por los demás.

«Tuve hambre y me dieron de comer; tuve sed y me dieron de beber; era forastero y me recibieron; estaba desnudo y me vistieron; enfermo y me visitaron; preso y me fueron a ver».

Y luego Jesús revela algo que cambia completamente nuestra manera de mirar al prójimo: «Cada vez que lo hicieron con el más pequeño de mis hermanos, lo hicieron conmigo».

Estas palabras nos enseñan que cuando ayudamos a una persona que sufre, no estamos haciendo simplemente una buena acción. Estamos encontrándonos con el mismo Cristo.

A veces buscamos a Dios en grandes momentos, en lugares especiales o en experiencias extraordinarias, pero Jesús nos dice que también podemos encontrarlo en la persona que tenemos delante y que necesita nuestra ayuda.

Puede ser alguien que tiene hambre, una persona enferma, un anciano que necesita compañía, alguien que está atravesando una dificultad, una persona que se siente sola o simplemente alguien que necesita ser escuchado.

El Evangelio también nos invita a preguntarnos si somos capaces de ver las necesidades que están cerca de nosotros. Porque muchas veces el problema no es que no podamos ayudar, sino que estamos demasiado ocupados para mirar.

Una palabra de consuelo, una visita, compartir algo que tenemos, acompañar a alguien en silencio, perdonar, escuchar o tender una mano pueden parecer pequeños gestos. Sin embargo, para quien está sufriendo pueden significar muchísimo.

Jesús nos recuerda que nuestra fe no puede quedarse solamente en palabras. Podemos rezar, participar de la Misa y escuchar la Palabra de Dios, pero nuestra fe debe convertirse también en obras de amor.

No se trata de hacer cosas extraordinarias todos los días. Se trata de aprovechar las oportunidades concretas que Dios pone delante de nosotros.

También hay una advertencia en este Evangelio. Los que son apartados no son condenados porque hayan cometido grandes males, sino porque no hicieron el bien que tenían la oportunidad de hacer. Vieron la necesidad, pero permanecieron indiferentes.

Esto nos lleva a una pregunta importante: ¿Cuántas veces Jesús ha pasado delante de nosotros en el rostro de una persona que necesitaba ayuda y no lo reconocimos?

Hoy el Señor nos invita a mirar con más atención. A descubrir que el amor verdadero se expresa en acciones concretas.

Que no pasemos por este mundo sin haber ayudado a alguien, sin haber consolado a quien sufría, sin haber compartido con quien necesitaba o sin haber dado una palabra de esperanza.

Porque al final, lo que realmente permanecerá no será cuánto tuvimos, sino cuánto amamos.

NOTA : El Evangelio del dia puede variar segun su pais por alguna celebracion local o Fiesta Patronal, etc.
El Evangelio aqui publicado se basa generalmente en el calendario liturgico del Vaticano, salvo algunas excepciones.