Evangelio del Dia Lunes 23 de Noviembre 2026 - Lucas 21,1-4

Evangelio del dia

Lunes 23 de Noviembre 2026

Lecturas, Salmo y Evangelio de Hoy

Lectura del dia

Lectura del libro del Apocalipsis 14,1-3.4b-5:

Yo, Juan, miré y he aquí que el Cordero estaba de pie sobre el monte Sion, y con él ciento cuarenta y cuatro mil que llevaban grabados en la frente su nombre y el nombre de su Padre. Oí también como una voz del cielo, como voz de muchas aguas y como voz de un trueno poderoso; y la voz que escuché era como de citaristas que tañían sus citaras.
Estos siguen al Cordero adondequiera que vaya. Estos fueron rescatados como primicias de los hombres para Dios y el Cordero. En su boca no se halló mentira: son intachables.

Salmo

Salmo 23,1-2.3-4ab.5-6
R/. Esta es la generación que busca tu rostro, Señor.

Del Señor es la tierra y cuanto la llena,
el orbe y todos sus habitantes:
él la fundó sobre los mares,
él la afianzó sobre los ríos. R/.

¿Quién puede subir al monte del Señor?
¿Quién puede estar en el recinto sacro?
El hombre de manos inocentes y puro corazón,
que no confía en los ídolos. R/.

Ese recibirá la bendición del Señor,
le hará justicia el Dios de salvación.
Esta es la generación que busca al Señor,
que busca tu rostro, Dios de Jacob. R/.

Evangelio del día

Evangelio según San Lucas 21,1-4

1- Después, levantado los ojos, Jesús vio a unos ricos que ponían sus ofrendas en el tesoro del Templo.
2- Vio también a una viuda de condición muy humilde, que ponía dos pequeñas monedas de cobre,
3- y dijo: «Les aseguro que esta pobre viuda ha dado más que a nadie.
4- Porque todos los demás dieron como ofrenda algo de lo que les sobraba, pero ella, de su indigencia, dio todo lo que tenía para vivir».

Palabra del Señor

Evangelio del dia Lunes 23 de Noviembre 2026 - Lucas 21,1-4

Evangelio del dia

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Reflexion para el Evangelio de Lucas 21,1-4

En este Evangelio, Jesús observa a las personas que depositan sus ofrendas en el templo. Entre ellas hay una viuda pobre que coloca solamente dos pequeñas monedas.

Desde una mirada humana, su ofrenda parece insignificante. Otros daban cantidades mucho mayores. Sin embargo, Jesús se detiene en ella y dice que aquella mujer ha dado más que todos, porque los demás daban de lo que les sobraba, mientras que ella, desde su pobreza, entregó todo lo que tenía para vivir.

Esta escena nos enseña que Dios no mira solamente lo que damos, sino el corazón con el que lo damos.

Muchas veces podemos pensar que para hacer algo importante necesitamos tener mucho: mucho dinero, mucho tiempo, grandes capacidades o grandes oportunidades. Pero Jesús nos muestra que no es así.

Un pequeño gesto realizado con amor puede tener un enorme valor delante de Dios.

Una palabra de aliento, una visita, una ayuda, una oración, compartir lo que tenemos, dedicar unos minutos a quien necesita ser escuchado… Todo puede convertirse en una ofrenda cuando nace de un corazón sincero.

La viuda no dio de lo que le sobraba. Dio algo que tenía valor para ella. Su gesto expresa confianza y generosidad. No sabemos qué dificultades tenía, pero aun así decidió compartir.

Esto nos lleva a preguntarnos qué estamos dispuestos a entregar nosotros. Tal vez no se trate de dinero. Quizás Dios nos está pidiendo entregar nuestro tiempo, nuestra paciencia, nuestro perdón, nuestras capacidades o simplemente nuestra presencia junto a alguien que está pasando por un momento difícil.

También podemos aprender de esta mujer a no despreciar nuestros pequeños gestos. A veces pensamos: «Lo que puedo hacer es demasiado poco». Pero Dios puede utilizar ese poco cuando se lo ofrecemos con amor.

La sociedad muchas veces valora las cosas por su tamaño, su precio o su apariencia. Jesús nos enseña a mirar de otra manera. Para Dios, un acto humilde y silencioso puede tener un valor inmenso.

La viuda tampoco busca reconocimiento. Nadie parece prestarle atención, pero Jesús sí la ve.

Esto es una hermosa enseñanza para todos aquellos que hacen el bien en silencio. Quizás nadie agradezca nuestro esfuerzo, nadie vea nuestras renuncias o nadie conozca todo lo que hacemos por los demás. Pero Dios lo ve.

Por eso, no necesitamos vivir buscando aplausos. Podemos hacer el bien con la certeza de que Dios conoce nuestro corazón.

Hoy podemos preguntarnos: ¿Qué estoy dispuesto a ofrecerle a Dios? ¿Estoy dando solamente lo que me sobra o también comparto mi tiempo, mis capacidades y mi amor? ¿Valoro los pequeños gestos de servicio que puedo realizar cada día?

Que la pequeña ofrenda de aquella viuda nos enseñe que el amor no se mide por la cantidad, sino por la entrega del corazón.

NOTA : El Evangelio del dia puede variar segun su pais por alguna celebracion local o Fiesta Patronal, etc.
El Evangelio aqui publicado se basa generalmente en el calendario liturgico del Vaticano, salvo algunas excepciones.