Evangelio Domingo 26 de Abril 2026 - Juan 10, 1-10

Evangelio del dia

Evangelio Domingo 26 de Abril 2026

Lecturas, Salmo y Evangelio de Hoy

Primera lectura

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 2, 14a. 36-41

El día de Pentecostés Pedro, poniéndose en pie junto a los Once, levantó su voz y declaró:
«Con toda seguridad conozca toda la casa de Israel que al mismo Jesús, a quien vosotros crucificasteis, Dios lo ha constituido Señor y Mesías».
Al oír esto, se les traspasó el corazón, y preguntaron a Pedro y a los demás apóstoles:
«¿Qué tenemos que hacer, hermanos?»
Pedro les contestó:
«Convertíos y sea bautizado cada uno de vosotros en el nombre de Jesús, el Mesías, para perdón de vuestros pecados, y recibiréis el don del Espíritu Santo. Porque la promesa vale para vosotros y para vuestros hijos, y para los que están lejos, para cuantos llamare a sí el Señor Dios nuestro».
Con estas y otras muchas razones dio testimonio y los exhortaba diciendo:
«Salvaos de esta generación perversa».
Los que aceptaron sus palabras se bautizaron, y aquel día fueron agregadas unas tres mil personas.

Salmo

Salmo 22, 1-3a. 3b-4. 5
R/. El Señor es mi pastor, nada me falta

El Señor es mi pastor, nada me falta:
en verdes praderas me hace recostar;
me conduce hacia fuentes tranquilas
y repara mis fuerzas. R/.

Me guía por el sendero justo,
por el honor de su nombre.
Aunque camine por cañadas oscuras,
nada temo, porque tú vas conmigo:
tu vara y tu cayado me sosiegan. R/.

Preparas una mesa ante mi,
enfrente de mis enemigos;
me unges la cabeza con perfume,
y mi copa rebosa. R/.

Tu bondad y tu misericordia me acompañan
todos los días de mi vida,
y habitaré en la casa del Señor
por años sin término. R/.

Segunda lectura

Lectura de la primera carta del apóstol san Pedro 2, 20-25

Queridos hermanos:
Que aguantéis cuando sufrís por hacer el bien,
eso es una gracia de parte de Dios.
Pues para esto habéis sido llamados,
porque también Cristo padeció por vosotros,
dejándoos un ejemplo para que sigáis sus huellas.
Él no cometió pecado
ni encontraron engaño en su boca.
Él no devolvía el insulto cuando lo insultaban;
sufriendo no profería amenazas;
sino que se entregaba al que juzga rectamente.
Él llevó nuestros pecados en su cuerpo hasta el leño,
para que, muertos a los pecados, vivamos para la justicia.
Con sus heridas fuisteis curados.
Pues andabais errantes como ovejas,
pero ahora os habéis convertido
al pastor y guardián de vuestras almas.

Evangelio del día

Evangelio según San Juan 10, 1-10

En aquel tiempo, dijo Jesús:
«En verdad, en verdad os digo: el que no entra por la puerta en el aprisco de las ovejas, sino que salta por otra parte, ese es ladrón y bandido; pero el que entra por la puerta es pastor de las ovejas. A este le abre el guarda y las ovejas atienden a su voz, y él va llamando por el nombre a sus ovejas y las saca fuera. Cuando ha sacado todas las suyas camina delante de ellas, y las ovejas lo siguen, porque conocen su voz; a un extraño no lo seguirán, sino que huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños».
Jesús les puso esta comparación, pero ellos no entendieron de qué les hablaba. Por eso añadió Jesús:
«En verdad, en verdad os digo: yo soy la puerta de las ovejas. Todos los que han venido antes de mí son ladrones y bandidos; pero las ovejas no los escucharon.
Yo soy la puerta: quien entre por mí se salvará y podrá entrar y salir, y encontrará pastos.
El ladrón no entra sino para robar y matar y hacer estragos; yo he venido para que tengan vida y la tengan abundante».
Palabra del Señor

Evangelio Domingo 26 de Abril 2026 - Juan 10, 1-10


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Calendario Anual

Reflexion para el Evangelio de San Juan 10, 1-10

"Yo soy la puerta de las ovejas: quien entre por mí se salvará"

La puerta verdadera: Cristo, único camino de salvación
Jesús se revela con una afirmación contundente: "Yo soy la puerta". No dice "tengo" o "muestro" la puerta; Él es la puerta. Esta imagen nos recuerda que la salvación no es un concepto abstracto, sino una Persona: Jesucristo. En un mundo que ofrece múltiples "puertas" hacia la felicidad —éxito, placer, poder—, Jesús señala con claridad que solo Él conduce a la vida verdadera. Como enseña el Catecismo: "Fuera de Cristo, la puerta, nadie puede entrar en el Reino" (CIC 754) . No es exclusivismo, sino amor: Dios nos da un camino seguro porque nos ama.

Conocer la voz del Pastor: la intimidad de la fe
"Las ovejas atienden a su voz... las llama por su nombre". La relación con Cristo no es genérica; es personal, íntima. Él conoce nuestro nombre, nuestra historia, nuestras heridas. Y nosotros estamos llamados a "conocer su voz": discernir su Palabra en medio del ruido del mundo. Esta escucha no es pasiva; requiere silencio interior, oración, docilidad al Espíritu. Como comenta San Agustín: "Cristo habla al corazón; quien ama, reconoce su voz" . ¿Estoy cultivando la intimidad con Él para distinguir su voz de las voces extrañas?

"Las saca fuera... va delante de ellas": El Pastor que libera y guía
El buen Pastor no encierra a las ovejas por control; "las saca fuera" hacia espacios abiertos, hacia la libertad de los hijos de Dios. Y no las empuja desde atrás; "va delante de ellas". Jesús no es un jefe que exige; es un Guía que precede, que abre camino, que comparte el riesgo. Esta imagen nos consuela: no caminamos solos. En las encrucijadas de la vida, Cristo ya ha pasado por allí; su huella es nuestra seguridad. Como enseña el Papa Francisco: "Jesús no nos quita la cruz, pero camina con nosotros para que no nos aplaste" .

"El ladrón viene a robar, matar y destruir": El discernimiento espiritual
Jesús advierte sobre las voces que no vienen de Dios: "el ladrón no entra sino para robar, matar y destruir". El mal no se presenta siempre con rostro amenazante; a veces seduce con promesas vacías que terminan en esclavitud. El discernimiento cristiano nos ayuda a preguntar: ¿esta voz, este camino, este deseo, ¿me acerca a Cristo o me aleja de Él? ¿Me da vida o me quita paz? La Iglesia nos invita a examinar los "frutos" (Mt 7,16): lo que viene de Dios produce amor, gozo, paz; lo que no, deja vacío y división .

"Para que tengan vida... en abundancia": La promesa del Reino
El evangelio culmina con una promesa que resume todo el mensaje cristiano: "Yo he venido para que tengan vida, y la tengan en abundancia". No una vida cualquiera, sino zōē perissós: vida plena, desbordante, divina. Esta abundancia no es materialismo; es plenitud de amor, de sentido, de comunión con Dios y con los hermanos. La Eucaristía es el sacramento de esta vida abundante: en ella, Cristo se entrega como alimento que transforma nuestra existencia. Como enseña Benedicto XVI: "Cristo no mide con la lógica del mundo; su abundancia es la del amor que se da hasta el extremo" .

NOTA : El Evangelio del dia puede variar segun su pais por alguna celebracion local o Fiesta Patronal, etc.
El Evangelio aqui publicado se basa generalmente en el calendario liturgico del Vaticano, salvo algunas excepciones.