Evangelio Martes 31 de Marzo 2026 - Juan 13, 21-33. 36-38

Evangelio del dia

Evangelio Martes 31 de Marzo 2026

Lecturas, Salmo y Evangelio de Hoy - Palabra de Fe

Lectura del dia

Lectura del libro de Isaías 49, 1-6

Escuchadme, islas; atended, pueblos lejanos:
El Señor me llamó desde el vientre materno, de las entrañas de mi madre, y pronunció mi nombre. Hizo de mi boca una espada afilada, me escondió en la sombra de su mano; me hizo flecha bruñida, me guardó en su aljaba y me dijo:
«Tú eres mi siervo, Israel, por medio de ti me glorificaré».
Y yo pensaba: «En vano me he cansado, en viento y en nada he gastado mis fuerzas». En realidad el Señor defendía mi causa, mi recompensa la custodiaba Dios. Y ahora dice el Señor, el que me formó desde el vientre como siervo suyo, para que le devolviese a Jacob, para que le reuniera a Israel; he sido glorificado a los ojos de Dios. Y mi Dios era mi fuerza:
«Es poco que seas mi siervo para restablecer las tribus de Jacob y traer de vuelta a los supervivientes de Israel. Te hago luz de las naciones, para que mi salvación alcance hasta el confín de la tierra».
Palabra de Dios

Salmo

Salmo 70. 1-2. 3-4a. 5-6ab. 15ab y 17
R/. Mi boca contará tu salvación, Señor

A ti, Señor, me acojo:
no quede yo derrotado para siempre;
tú que eres justo, líbrame y ponme a salvo,
inclina a mí tu oído, y sálvame. R/.

Sé tú mi roca de refugio,
el alcázar donde me salve,
porque mi peña y mi alcázar eres tú.
Dios mío, líbrame de la mano perversa. R/.

Porque tú, Señor, fuiste mi esperanza
y mi confianza, Señor, desde mi juventud.
En el vientre materno ya me apoyaba en ti,
en el seno tú me sostenías. R/.

Mi boca contará tu justicia,
y todo el día tu salvación.
Dios mío, me instruiste desde mi juventud,
y hasta hoy relato tus maravillas. R/.

Evangelio del día

Evangelio según San Juan 13, 21-33. 36-38

En aquel tiempo, estando Jesús a la mesa con sus discípulos, se turbó en su espíritu y dio testimonio diciendo: «En verdad, en verdad os digo: uno de vosotros me va a entregar».
Los discípulos se miraron unos a otros perplejos, por no saber de quién lo decía.
Uno de ellos, el que Jesús amaba, estaba reclinado a la mesa en el seno de Jesús. Simón Pedro le hizo señas para que averiguase por quién lo decía.
Entonces él, apoyándose en el pecho de Jesús, le preguntó:
«Señor, ¿quién es?».
Le contestó Jesús:
«Aquel a quien yo le dé este trozo de pan untado».
Y, untando el pan, se lo dio a Judas, hijo de Simón el Iscariote. Detrás del pan, entró en él Satanás. Entonces Jesús le dijo:
«Lo que vas a hacer, hazlo pronto».
Ninguno de los comensales entendió a qué se refería. Como Judas guardaba la bolsa, algunos suponían que Jesús le encargaba comprar lo necesario para la fiesta o dar algo a los pobres.
Judas, después de tomar el pan, salió inmediatamente. Era de noche.
Cuando salió, dijo Jesús:
«Ahora es glorificado el Hijo del hombre, y Dios es glorificado en él. Si Dios es glorificado en él, también Dios lo glorificará en sí mismo: pronto lo glorificará. Hijitos, me queda poco de estar con vosotros. Me buscaréis, pero lo que dije a los judíos os lo digo ahora a vosotros:
“Donde yo voy no podéis venir vosotros”».
Simón Pedro le dijo:
«Señor, ¿adónde vas?».
Jesús le respondió:
«Adonde yo voy no me puedes seguir ahora, me seguirás más tarde».
Pedro replicó:
«Señor, ¿por qué no puedo seguirte ahora? Daré mi vida por ti».
Jesús le contestó:
«¿Conque darás tu vida por mí? En verdad, en verdad te digo: no cantará el gallo antes de que me hayas negado tres veces».
Palabra del Señor

Evangelio Martes 31 de Marzo 2026 - Juan 13, 21-33. 36-38

Calendario Anual

Reflexion para el Evangelio de San Juan 13, 21-33. 36-38

“Antes que cante el gallo…”

En este pasaje del Evangelio, Jesús vive uno de los momentos más dolorosos de su vida: la traición y la negación se hacen presentes en la mesa. No ocurre en un lugar lejano, sino en la intimidad, entre quienes Él eligió y amó hasta el final.

Jesús se estremece al anunciar que uno de los suyos lo va a entregar. Judas sale a la noche, símbolo de la oscuridad del corazón que se cierra al amor. Y, sin embargo, Jesús no lo expone ni lo humilla; respeta su libertad hasta el último instante. El amor de Dios no obliga, propone.

Luego aparece Pedro, sincero y apasionado, convencido de que es capaz de dar la vida por Jesús. Pero el Señor conoce su fragilidad y le anuncia la negación. No lo hace para condenarlo, sino para prepararlo: Pedro aprenderá que no se sigue a Jesús desde la fuerza propia, sino desde la humildad.

Este Evangelio nos confronta con una verdad profunda: todos llevamos algo de Judas y algo de Pedro. A veces traicionamos con decisiones conscientes; otras, negamos con silencios, miedos o incoherencias. Pero Jesús permanece fiel. Él no retira su amor, aun sabiendo nuestras caídas.

La gloria de Dios comienza allí donde parece haber fracaso. En medio de la traición y la debilidad humana, Jesús camina hacia la cruz, confiando plenamente en el Padre.

Pidamos la gracia de no huir de la luz, de reconocer nuestra fragilidad y de volver siempre al Señor, que nos mira no con reproche, sino con misericordia y esperanza.

NOTA : El Evangelio del dia puede variar segun su pais por alguna celebracion local o Fiesta Patronal, etc.
El Evangelio aqui publicado se basa generalmente en el calendario liturgico del Vaticano, salvo algunas excepciones.