Evangelio Domingo 5 de Julio 2026 - San Mateo 11, 25-30

Evangelio del dia

Evangelio Domingo 5 de Julio 2026

Lecturas, Salmo y Evangelio de Hoy

Primera lectura

Lectura de la profecía de Zacarías 9, 9-10

Esto dice el Señor:
«¡Salta de gozo, Sion; alégrate, Jerusalén!
Mira que viene tu rey,
justo y triunfador,
pobre y montado en un borrico, en un pollino de asna.
Suprimirá los carros de Efraín
y los caballos de Jerusalén;
romperá el arco guerrero
y proclamará la paz a los pueblos. Su dominio irá de mar a mar,
desde el Río hasta los extremos del país».

Salmo

Salmo 144, 1-2. 8-9. 10-11. 13cd-14
R/. Bendeciré tu nombre por siempre, Dios mío, mi rey.

Te ensalzaré, Dios mío, mi rey;
bendeciré tu nombre por siempre jamás.
Día tras día, te bendeciré
y alabaré tu nombre por siempre jamás. R/.

El Señor es clemente y misericordioso,
lento a la cólera y rico en piedad;
el Señor es bueno con todos,
es cariñoso con todas sus criaturas. R/.

Que todas tus criaturas te den gracias, Señor,
que te bendigan tus fieles.
Que proclamen la gloria de tu reinado,
que hablen de tus hazañas. R/.

El Señor es fiel a sus palabras,
bondadoso en todas sus acciones.
El Señor sostiene a los que van a caer,
endereza a los que ya se doblan. R/.

Segunda lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 8, 9. 11-13

Hermanos:
Vosotros no estáis en la carne, sino en el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios habita en vosotros; en cambio, si alguien no posee el Espíritu de Cristo no es de Cristo.
Y si el Espíritu del que resucitó a Jesús de entre los muertos habita en vosotros, el que resucitó de entre los muertos a Cristo Jesús también dará vida a vuestros cuerpos mortales, por el mismo Espíritu que habita en vosotros. Así pues, hermanos, somos deudores, pero no de la carne para vivir según la carne. Pues si vivís según la carne, moriréis; pero si con el Espíritu dais muerte a las obras del cuerpo, viviréis.

Evangelio del día

Evangelio según San Mateo 11, 25-30

En aquel tiempo, tomó la palabra Jesús y dijo:
«Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos, y se las has revelado a los pequeños. Sí, Padre, así te ha parecido bien.
Todo me ha sido entregado por mi Padre, y nadie conoce al Hijo más que el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar.
Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré. Tomad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis descanso para vuestras almas. Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera».
Palabra del Señor

Evangelio Domingo 5 de Julio 2026 - San Mateo 11, 25-30

Evangelio del dia

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Reflexion para el Evangelio de San Mateo 11, 25-30

Este pasaje del Evangelio de San Mateo (11, 25-30) es uno de los textos más hermosos, consoladores y profundos de toda la Escritura. En él, Jesús nos abre las puertas a Su Sagrado Corazón, mostrándonos el secreto de la paz interior y la verdadera sabiduría.

La humildad: La llave para conocer a Dios (v. 25-27)
Jesús eleva una oración de acción de gracias al Padre: "Te bendigo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a los sabios y entendidos, y se las has revelado a los pequeños".
En el mundo actual, valoramos el intelecto, el éxito, la autosuficiencia y el orgullo. Sin embargo, Dios actúa de manera paradójica. Los misterios de la fe, el amor de Dios y Su gracia no se pueden comprender simplemente con la inteligencia humana; requieren un corazón dispuesto. Los "sabios" de los que habla Jesús son aquellos que se creen autosuficientes, llenos de sí mismos y cerrados a la gracia. Los "pequeños" son aquellos que reconocen su necesidad de Dios, los que tienen un corazón de niño, humilde y confiado.
Reflexión: Para que Dios pueda llenarnos, primero debemos reconocer nuestro vacío. La humildad no es menospreciarse, sino reconocer que todo es don de Dios. ¿Estoy dispuesto a hacerme "pequeño" delante de Dios, o mi orgullo me impide aceptar Su voluntad?

El verdadero descanso en un mundo agotado (v. 28)
"Venid a mí todos los que estáis cansados y cargados, y yo os daré descanso".
Esta es una invitación directa y personal de Jesús. Hoy en día, la humanidad vive agotada. No solo estamos cansados físicamente por el trabajo y las rutinas, sino que llevamos cargas pesadas en el alma: la ansiedad por el futuro, el estrés, las preocupaciones familiares, el peso de nuestros propios pecados y errores, y la presión de un mundo que nos exige ser perfectos, productivos y exitosos todo el tiempo. Los fariseos de la época de Jesús también habían convertido la religión en una carga pesada de normas y prohibiciones.
Jesús no nos ofrece simplemente unas "vacaciones" del sufrimiento, sino un descanso profundo para el alma. Ese descanso solo se encuentra en Su presencia. Cuando le entregamos nuestras cargas a Él en la oración y en los sacramentos (especialmente en la Confesión y la Eucaristía), experimentamos una paz que el mundo no puede dar.
Reflexión: ¿Cuáles son las cargas que me están agobiando hoy? ¿Estoy tratando de llevarlas yo solo, o se las estoy entregando a Jesús?

El yugo del amor: Aprender a ser manso y humilde (vv. 29-30)
"Tomad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis descanso para vuestras almas. Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera".
Puede sonar contradictorio: ¿Cómo es que Jesús nos invita a descansar, pero al mismo tiempo nos pide que tomemos un "yugo"? En la agricultura, un yugo es una pieza de madera que une a dos bueyes para que trabajen juntos arando la tierra. El secreto de este yugo no es que no haya trabajo, sino que no estamos uncidos solos. Cuando tomamos el yugo de Jesús, Él se pone a nuestro lado y lleva el mayor peso.
El yugo de Jesús es el mandamiento del amor, las Bienaventuranzas, la voluntad de Dios. Y ¿por qué es ligero? Porque cuando amamos, el sacrificio se vuelve gozoso. Una madre no siente que la carga de cuidar a su hijo recién nacido sea "pesada", porque el amor la sostiene. Lo que hace que la vida sea insoportable no es el sufrimiento en sí mismo, sino la falta de amor y de sentido. Además, Jesús nos dice cómo llevar ese yugo: aprendiendo de Él, que es "manso y humilde de corazón". Si somos mansos (no reaccionamos con ira ante cada ofensa) y humildes (no nos creemos el centro del universo), dejaremos de sufrir por el orgullo herido, que es la mayor fuente de cansancio interior.

NOTA : El Evangelio del dia puede variar segun su pais por alguna celebracion local o Fiesta Patronal, etc.
El Evangelio aqui publicado se basa generalmente en el calendario liturgico del Vaticano, salvo algunas excepciones.